(1-2) Suicidio rojiblanco

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Los apóstoles del fútbol moderno y la filosofía, quizás sea ventajista pero se venía advirtiendo en estas crónicas, no podrán reprochar nada al Algeciras por la dolorosa derrota que él mismo se infligió ante el Ciudad de Lucena y que, salvo un milagro y de los gordos, va a dejarle, una temporada más, en la infausta Tercera División.

La manía de sacar el balón jugado desde atrás, ahora parece que dar pelotazos está penado con cárcel incluso para jugadores de Tercera, le costó al equipo rojiblanco mandar sus opciones de promoción de ascenso al garete. Para más drama el primer error llegó del tantas veces salvador, Romero. Cierto es que el jugador decide pero no lo es menos que si el entrenador, durante la semana, ordena que el balón atrás no se juega y se manda al centro del campo, como poco, sin contemplaciones, a estas horas, quizás sólo quizás, la parroquia algecirista, que no merece tanto castigo, estaría preparando excursiones a Coria y haciendo números ya que los suyos estarían a dos puntos de la cuarta plaza. Lo que Fajardo denomina errores técnicos, como lo puede ser fallar una ocasión de gol como las que tuvieron sus hombres en la primera mitad, es para muchos una absurda manía de imitar algo para lo que, la mayoría de jugadores incluso de Primera División, no están preparados. Pero claro, ahora pega aquello de la filosofía y hacerlo bonito.

De no mediar, ese milagro que sería para sacar al Medinaceli por San Isidro, el Centenario equipo que habita en La Menacha, podrá dar pelotazos, quizás ahora sí, en los campos de Tercera, el año próximo. Su afición, no lo merece, pero es el fútbol moderno.

El equipo rojiblanco salió al campo como debía. Intenso, apretando arriba y generando cierta sensación de control de la situación. El Ciudad de Lucena, sin nada en juego más que la honra, se limitaba a intentar capear el temporal pero sin mucha intensidad, sobre todo atrás. Ganet, en la primera acción del partido ya avisó de las intenciones rojiblancas.

Sin embargo, el dominio territorial no se traducía en peligro real. En el  20 una internada de José Carlos fue cortada, con la mano, por Álvaro. El árbitro, horrible toda la tarde aunque no influyó en el resultado, no apreció nada pese a las protestas del respetable. Cinco minutos después una gran jugada entre Pipo y Ganet acabó con un gol de killer de Antonio Sánchez. El primero ya había entrado y a partir de ahí los de casa se crecieron. Tuvieron opciones, más que suficientes, no sólo para marcar el segundo sino para sentenciar el choque. Karim, tras marcharse de Molero, remató fuera. Antonio Sánchez la mandó, de cabeza, al travesaño tras otro pase de Pipo. El sevillano, posteriormente, la cruzó en exceso en otra buena jugada. Era el minuto 36 y el gol de la relativa tranquilidad parecía cuestión de tiempo. Lo más negativo, y bien que se notó en un grupo al que no le sobra el carácter, fue la lesión de Iván. Entró Gámiz al que le superó el partido.

Regalos

La tragedia llegó en el segundo acto. Nada más salir del vestuario, Romero, quizás para hacerlo más cruel como ya ha quedado reflejado, regaló el balón a Marwan que, en el interior del área, no perdonó. Quedaba un mundo pero el equipo, el banquillo y parte de la grada se volvieron locos. Carmona, en el 53, se coló en el área y Romero evitó el segundo.

A estas alturas el equipo ya era un manojo de nervios. José Carlos en el 55 lo intentó, pero fue un espejismo resuelto por Molero. En el 68, otro error en salida de balón, esta vez con pérdida de Juanjo, dejó a Quique Roldán sólo ante el Gato que no pudo hacer nada.

Fajardo quitó a Benítez, dejando un hueco aún mayor por la banda pero no quedaba otra. Impotencia, pitos, gritos de Fajardo vete ya, también bronca contra el palco y un equipo sin alma, con las  excepciones de Ganet y Borja, que intentaban sacar orgullo. Antonio Sánchez, intentaba mantener la pelea, pero aquello era un auténtico disparate.

El Lucena seguía haciendo su partido y jugando con la ansiedad de un equipo que pensó acabar la tarde a dos puntos de la promoción y lo hizo con su entrenador apelando, en sala de prensa, a las matemáticas. Ya sabe que eso, en fútbol, rara vez acaba bien. Quedan ocho partidos, Fajardo admite que hay que ganarlos todos y eso, que de por sí es complicadísimo, quizás tampoco sea suficiente. Sobró citar, nuevamente, el lastre de la primera vuelta. Sin él, obvio, ni el Algeciras estaría el octavo ni Fajardo sería su entrenador.

Ficha técnica:

Algeciras  C.F: Romero; Juanjo, José Carlos, Álvaro Benítez (Zafra, 60’), Dani Gallardo, Borja, Pipo, Iván (Gámiz, 27’), Antonio Sánchez, Pablo Ganet y Karim.

Ciudad de Lucena: Molero; Carmona, León, Núñez, Curro Pérez (Quique Roldán, 45’)Dani, Al Rivero, Germán, Álvaro (Erik, 80’) , Manu (Javi Ruiz, 87’), Marwan y Mario.

Goles: 1-0 Min. 24. Antonio Sánchez. 1-1 Min.46. Marwan.1-2 Min.68. Quique Roldán.

Árbitro: Sergio Gutiérrez Pérez. (Málaga). Horrible. Amonestó a Juanjo (68’), Borja (70’), Antonio Sánchez (70’) ,Pipo, (90’),  Ganet (90’) y al delegado Rafa García.

Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 34 de ligar en el Grupo X de Tercera División. Estadio Nuevo Mirador. Terreno de juego en excelentes condiciones. Unos 1.300 espectadores. Antes del inicio el Foro Siglo Rojiblanco entregó a Eric Samé por anotar el gol 4.400 de la entidad rojiblanca en todas las competiciones oficiales. Se guardó un minuto de silencio en memoria tanto del ex directivo Juan Jaén Benítez como de José Sánchez Benítez.

Fuente: Horasur

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