Álex Palou, el trotamundos español del automovilismo que está a un paso de hacer historia en la IndyCar

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Su nombre lleva sonando desde hace años en los mentideros del automovilismo, aunque el común de los aficionados acabe de descubrirlo. Mientras los grandes titulares se los llevaba un veterano Fernando Alonso y un pujante Carlos Sainz, de fondo sonaba un ‘run-run’: “Sí, pero ojito a Álex Palou…”.

Esa advertencia está a punto de convertirse en una realidad en la madrugada del domingo al lunes en Long Beach, California. Si el coche número 10 del equipo Chip Ganassi entra entre los 11 primeros de la carrera, habrá un español campeón de la prestigiosa IndyCar por primera vez en la historia y será Álex Palou.

El ‘gorila’ o el ‘kiwi’, como le han bautizado sus seguidores en twitch (más de 16.000 que siguen sus carreras en iRacing), se ha convertido en el fenómeno ‘parabólico’ de los fans del automovilismo.

En una temporada de Fórmula 1 (por fin) emocionante como pocas, la IndyCar se ha convertido en un foco de atención para la afición española, que ha visto que hay vida mucho más allá. No son pocos los que descubrieron a Palou como “el otro español” que corrió las 500 millas de Indianápolis en 2020, cuando Alonso intentó por (de momento) última vez su asalto a la Triple Corona.

Palou comparte con Alonso un cierto origen: ambos fueron ‘criados’ deportivamente por el añorado Adrián Campos. El catalán, como el asturiano años atrás, brilló en Campos Racing, en una Fórmula 3 en la que se bregó curiosamente con Carlos Sainz, quizá el exponente más mediático de su generación. El piloto de Ferrari no oculta que aquellos años le traen buenos recuerdos y que tiene muy vívidos las peleas que protagonizaron.

“Es una gran noticia para España y para Europa es una gran noticia ver cómo un piloto que se ha tenido que fraguar su carrera, en Japón, volver, luego irse a la IndyCar… Tengo grandes recuerdos de pelear con Álex campeonatos de España. Le sigo y me haría mucha ilusión que ganara el campeonato, y demuestra que si trabajas y sigues tu sueño se puede llegar al éxito aunque no haya llegado de momento a la F1″, contaba Sainz en una visita relámpago a España antes de poner rumbo a Rusia. En un universo paralelo, quizá sea Palou el que estaría en Ferrari, ya que talento y manos no le faltan, ni mucho menos.

La carrera de Álex Palou tuvo un punto de inflexión en 2015. Su llegada a la GP3 no fue tan exitosa como se esperaba, pero el talento estaba ahí. Campos, su gran defensor, lo decía en público y en privado: “Tiene unas manos increíbles, ya veréis cuando le salgan las cosas”.

Dos años después, en 2017, Palou tenía clara su estrategía: debía correr todo lo que le dieran. Disputó tres fines de semana de las World Series 3.5 en su último año, seis carreras de las que se subió al podio en tres, con victoria incluida en Nürburgring. Ese mismo año también participó en las dos últimas citas del campeonato de Fórmula 2 y el prestigioso GP de Macao de F3 y fue en Asia donde encontró acomodo. Mientras trabajaba por encontrar un camino a la Fórmula 1, se dio cuenta de que la Super Fórmula Japonesa se adaptaba perfectamente a sus condiciones.

En 2018 su nombre era un clamor en los pasillos de muchos equipos y estructuras potentes como Prema, Hitech e incluso la cantera de Red Bull, pero él no quería dar pasos equivocados. Muchos pilotos se han quedado por el camino como para que un diamante se perdiese. Palou nunca ha pecado de falsa modestia, y siempre con los consejos de Campos de fondo, decidió dar un audaz paso: en 2019 aceptó la propuesta del expiloto de F1 Satoru Nakajima para disputar la Super Fórmula Japonesa. Acabó tercero ese año, luchando por el título hasta la última carrera.

Las llamadas las recibía de todas partes, pero fue el equipo de Dale Coyne Racing de la IndyCar la que le hizo dar el salto. Tal era la apuesta que no necesitó un patrocinador: el equipo, ni mucho menos puntero, le quería a toda costa. Disputó las 500 millas de 2020 con un coche prácticamente limpio, y eso que unas semanas antes había logrado un memorable podio en el Road América de Wisconsin, convirtiéndose en el segundo español en llegar al cajón del campeonato estadounidense de monoplazas más importante tras Oriol Servià.

Era un clamor: ahí había piloto. Empezó una suerte de subasta para 2021 en la que el más fuerte fue la leyenda Chip Ganassi, ni más ni menos, que le fichó y le prometió un coche ganador. La respuesta de Palou, ya convertido en un fenómeno en Estados Unidos y en buena parte en España, no pudo ser más elocuente: victoria en el Gran Premio de Alabama, en el complejo trazado de Barber.

Desde el primer momento se convirtió en el rival a batir, y su valentía le hizo luchar hasta las últimas vueltas con el mismísimo Helio Castroneves por la victoria de las 500 millas de Indianápolis. Dos victorias y tres podios después (y alguna que otra carrera menos brillante) le han permitido llegar a la última cita del año no sólo con opciones al título de la Indy, sino como líder y gran favorito.

Álex Palou está en boca de muchos a estas alturas, y él es consciente de ello. Cuenta con 35 puntos de ventaja sobre Pato O’Ward, de Arrow McLaren SP, y con 48 sobre Josef Newgarden, de Penske, con 54 en juego. El complejo sistema de puntuación de la IndyCar (premian la pole, las vueltas en cabeza, etc.) hace que haya múltiples opciones, pero quien lleva las de ganar es Palou: si es undécimo, hagan lo que hagan sus rivales, será campeón.

Le vale con repetir el resultado que ha logrado en once de las 15 carreras que ha disputado este año, pero ni mucho menos se confía. Mente fría, la constante de toda su carrera: “Incluso aunque valga con terminar 11º… hay que acabar 11º”, admitía.

Las apuestas están con él, como no podía ser de otra manera. El domingo habrá muchos aficionados pegados a la televisión, algunos que no habrán visto ninguna carrera de la Indy. Quién sabe si se abrirá una nueva edad de oro para el campeonato estadounidense, como pasó con la F1 y Alonso. Esa Fórmula 1 a la que, de momento, Palou no ha llegado… y quizá no le haga falta para hacerse un hueco en los titulares más grandes.

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