Alonso y Hamilton, episodio 2

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Una de las grandes rivalidades de la historia de la Fórmula 1 es la que protagonizaron Lewis Hamilton y Fernando Alonso en 2007. Lo tenía todo para ser una de esas sagas dignas de documental, rozando incluso el género true crime: espionaje, peleas dialécticas, encontronazos ante la prensa, discusiones más o menos públicas… la marcha del Alonso a Renault lo impidió.

Este fin de semana, Bahréin acoge el primer Gran Premio de la temporada 2021 en el que la gran noticia es el regreso de Alonso al paddock. Será uno de los cuatro campeones del mundo que estarán en la parrilla. Por pura lógica, todo apunta a que estará más tiempo bregándose con Sebastian Vettel y Kimi Raikkonen que con Lewis Hamilton, al menos en este 2021… salvo que lo visto en la pretemporada fuera real.

Una de las grandes esperanzas de la afición es que los problemas que tuvo Mercedes en los test sean reales. Tanto Hamilton como Valtteri Bottas vivieron tres días de ensayos con una inusual ristra de fallos. Si realmente se cumplen los augurios y Mercedes va mucho peor que en 2020, Fernando Alonso va a intentar estar ahí. El Alpine A521 es un monoplaza con un diseño innovador y que ha levantado muchas cejas, pero como demostró en sus tiempos en Ferrari o McLaren, donde no llega el coche, llega Alonso.

Fernando Alonso vuelve a Renault (ahora renombrado Alpine) y parece que no han pasado dos años y medio desde su última vez. Sin necesidad de demostrar nada en la Fórmula 1, el asturiano sigue empeñado en reivindicar que no es un piloto al uso y que sólo unos pocos son capaces de irse y volver con el mismo hambre, las mismas ganas y la misma intensidad con la que vivieron sus años de gloria.

Desde el primer momento en el que se subió al Alpine A521, Alonso demostró que ni mucho menos es un jubilado de lujo. El miedo a que provoque una cierta condescendencia como le ocurrió a Michael Schumacher en su vuelta a Mercedes está aún ahí, pero él prefiere fijarse en otros que se ‘desintoxicaron’, como Niki Lauda (que se fue a hacer las américas en el 79 y volvió en el 82) o Alain Prost (que salió en 1991 para volver en 1993). En ambos casos, ganaron un campeonato del mundo más para poner el broche a sus carreras.

Este año no ganará, salvo una carrera loca (Pierre Gasly lo demostró en Monza 2020) y una buena dosis de suerte, pero sí pondrá las bases del próximo proyecto. Seguirá necesitando de la fortuna, pero no esperará sólo eso: el trabajo, incansable y casi obsesivo, sobre el que ha pivotado toda su carrera deportiva y los redaños que le han hecho levantarse una y otra vez ante las adversidades (ni romperse la cara le ha frenado) son buenos argumentos para creer que, esta vez sí, lo mejor para Alonso está por llegar.

A estas alturas de 2020, Carlos Sainz se encontraba en Madrid, ya confinado, después de la pifia de la suspensión del GP de Australia. Quién le iba a decir que un año después en su pecho luciría el escudo más legendario de la historia de la Fórmula 1.

Sainz ya empieza a sentirse piloto de Ferrari. No es fácil estar metido en esas hechuras, y menos cuando su arribo ha sido después de la peor temporada de la Scuderia desde 1981. Y eso es mucho decir. Aceptar el reto de ir a Maranello cuando las aguas están calmadas implica una enorme valentía, pero hacerlo cuando vienen bravas, es casi temerario.

Tendrá a su lado a Charles Leclerc, que primero será su compañero, luego su rival y después, quizá, su amigo. La juventud de ambos y una aproximación a la competición mucho más sana que en generaciones anteriores les garantiza, al menos de entrada, una buena relación personal. Al menos de respeto.

Si el Ferrari mejora como está previsto, tanto Sainz como Leclerc se verán en pista pugnando por posiciones mucho más altas que en 2020. Ya se las tuvieron cuando el español quemaba etapas con McLaren y ambos saben que, como dos mastines, son nobles pero fieros. Si tienen oportunidad de marcar territorio, lo harán… siempre que recuerden que ambos corren para Ferrari y ganan para Ferrari

Una de las grandes cuestiones que se plantean para esta temporada 2021 de Fórmula 1 que arranca en Barhéin es si Fernando Alonso y Carlos Sainz serán capaces de llegar al podio. Las opciones no son tan escasas como podría parecer, lo que invita a plantear una cuestión: ¿quién acabará por delante en el campeonato a final de 2021? Tendremos que esperar para verlo, pero es evidente que el automovilismo español regresa a una posición privilegiada. Toca disfrutar.

La temporada 2021 apuntaba, a priori, a ser una campaña de transición hasta el gran cambio normativo de 2022, pero las cartas se han barajado de tal manera que hay muchos puntos de atención, más allá del más evidente: si Lewis Hamilton conseguirá su octavo Mundial o no. El duelo en Red Bull, el de Ferrari, la valía de Mick Schumacher y la pandemia: ¿Se disputarán las 23 carreras previstas?

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