Alonso y Hamilton se reencuentran: un duelo desigual pero con mucho morbo

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Una de las grandes rivalidades de la historia de la Fórmula 1 y del deporte mundial en general es la que protagonizaron Lewis Hamilton y Fernando Alonso en 2007. Lo tenía todo para ser una de esas sagas dignas de documental, rozando incluso el género ‘true crime’: espionaje, peleas dialécticas, encontronazos ante la prensa, discusiones más o menos públicas…

La polarización que provocó en la F1 hacía augurar una de reedición de las peleas entre Alain Prost y Ayrton Senna, también en McLaren, pero la marcha del Alonso a Renault lo impidió. Desde entonces, el español no ha vuelto a ganar ningún Mundial mientras Hamilton está a un paso de cruzar el Rubicón y convertirse en la mayor leyenda de la historia de la Fórmula 1.

Este fin de semana, Bahréin acoge el primer Gran Premio de la temporada 2021 en el que la gran noticia es el regreso de Alonso al paddock. Cuando se fue en 2018 se garantizó la posibilidad de regresar, y el movimiento de asientos que hubo a cuatro bandas entre Ferrari, McLaren, Renault (hoy Alpine) y Racing Point (hoy Aston Martin) permitieron que el mejor piloto español de Fórmula 1 de toda la historia volviera por la puerta grande, opacando incluso la llegada de Carlos Sainz a la Ferrari donde él mismo había intentado triunfar sin lograrlo.

Alonso es uno de los cuatro campeones del mundo que estarán en la parrilla. Por pura lógica, todo apunta a que estará más tiempo bregándose con Sebastian Vettel y Kimi Raikkonen que con Lewis Hamilton, al menos en este 2021. Y es que la normativa que iba a entrar este año se movió a 2022, otro de esos movimientos que causó la pandemia, por lo que esta campaña será de una relativa transición… salvo que lo visto en la pretemporada fuera real.

Una de las grandes esperanzas de la afición de la Fórmula 1 es que los problemas que tuvo Mercedes en los test sean reales. Tanto Hamilton como Valtteri Bottas (del que nada se espera y al que nada se exige) vivieron tres días de ensayos con una inusual ristra de fallos, desde la caja de cambios que se rompió en la primera jornada hasta las inusuales dificultades del heptacampeón del mundo para controlar el coche.

Este último factor propició una imagen que hizo salivar a los fans: Fernando Alonso y Lewis Hamilton, rueda a rueda, durante tres o cuatro curvas del trazado bahreiní. El español se llevó esta pequeña refriega mientras su viejo enemigo trataba de mantener el inesperadamente nervioso W12 en la pista.

Si realmente se cumplen los augurios y Mercedes va mucho peor que en 2020 (lo más probable es que no), Fernando Alonso va a intentar estar ahí. El Alpine A521 es un monoplaza con un diseño innovador y que ha levantado muchas cejas, pero como demostró en sus tiempos en la Ferrari-camión o en la McLaren-hierro, donde no llega el coche, llega Alonso.

Si los dioses de la mecánica igualan fuerzas, veremos de nuevo un duelo entre dos de los mayores titanes que ha visto el automovilismo mundial en los últimos 20 años. Ambos mucho más veteranos, mucho más seguros de sí mismos y mucho más confiados en sus posibilidades que hace 15 años, cuando se las vieron por primera vez, pero con las mismas ganas de batirse el cobre sobre el asfalto.

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