Así fueron los cinco goles de España a Eslovaquia con los que se clasificaron a octavos de final de la Eurocopa

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La goleada de España a Eslovaquia dejó muy buenas sensaciones, aunque comenzara con un penalti fallado por Morata (y van cinco seguidos que no marca la selección).

La presión insistente que emprendió el conjunto de Luis Enrique encontró premio a la media hora de partido, aunque con algo de fortuna. Los de después, cayeron en cascada, como un suerte de revancha ante las críticas recibidas.

En palabras de Van der Vaart, salieron motivadísimos ante el vital partido de Eslovaquia, que sobre todo ha servido para que recuperen la confianza y la moral.

El primer tanto del partido fue a favor de España, pero no de un jugador español. Pablo Sarabia, uno de los grandes favoritos de Luis Enrique, pegó un gran disparo que se estrelló contra el larguero y salió disparado hacia el cielo de Sevilla.

Dubrovka, el portero del Newcastle, se lió y acabó marcando un gol bastante absurdo en su propia portería.

Un gol que no olvidará en su vida. Aymeric Laporte se estrenó con la camiseta de España con un gran cabezazo que se coló por toda la escuadra, justo al borde del descanso. Ese tanto fue clave para las aspiraciones españolas, especialmente porque en ese momento del partido aún había mucha precaución, visto lo que había pasado con Polonia.

Las bromas no se hicieron esperar: parecía que ningún jugador nacido en España (Laporte nació en Agen, Francia) quería marcar.

Cuando las conexiones de los jugadores más talentosos de España llegan, los goles son cuestión de tiempo. El mejor ejemplo fue el gol de Pablo Sarabia, con el que España ganó tranquilidad y confirmó que, por fin, se había abierto el tarro de las esencias.

Lo fabricó Jordi Alba, en una de esas jugadas que tantas veces hace con su club, pero cambiando a Leo Messi por Sarabia. Recibió el centro sobre el punto de penalti y no falló.

Con España ya suelta y relajada con la victoria ya en la mano, Eslovaquia bajó los brazos aún más. Eso propició que la posesión y las jugadas de transición largas que tan desasogantes sensaciones habían dejado antes llegaran a ser bastante más peligrosas.

El mejor ejemplo fue el cuarto gol. Jugada larga que culminó en un centro de Pablo Sarabia que Ferrán Torres, con un excelso taconazo, metió en la red para hacer vibrar a la Cartuja.

Con la afición ya venida arriba y la goleada en la mano, Luis Enrique se sentó en su nevera a ver disfrutar a sus jugadores. Movió el banquillo para dar salida a los que se habían queado fuera, como Pau Torres, Adama Traoré o Mikel Oyarzabal, y fue precisamente el primero el que propició el quinto gol.

Un remate de Laporte que cabeceó Pau dio en Dubravka, que sacó como pudo, y su rebote dio en Kucka, con tan mala suerte para él que cruzó la línea.

Croacia será el próximo rival de España y medirá su capacidad de golear.

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