Ayuntamiento restaura 170 guardacantones del casco histórico

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EUROPA PRESS

  • La campaña de restauración de guardacantones impulsada por la Delegación Municipal de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Cádiz ha permitido, hasta el momento, la restauración de 170 piezas históricas desde que en abril se iniciara en colaboración con la Delegación Municipal de Mantenimiento Urbano.

Esta restauración se realiza en el marco del Protocolo Municipal de Actuación para la Conservación y Protección del Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Cádiz y en total las piezas que se van a restaurar asciende a la cantidad de 265 guardacantones (un total de 115 cañones y 150 esquinales de fundición).

Para ello, el Ayuntamiento ha recordado en un comunicado que se ha

dividido la ciudad en cuatro zonas a objeto de facilitar esta actuación de conservación.

La Zona 1 abarca los guardacantones situados en los límites del eje formado entre la avenida del Puerto, plaza de San Juan de Dios, Campo del Sur y el eje comprendido entre la calle Sagasta, plaza de San Francisco e Isabel La Católica.

En la Zona 2, guardacantones situados en el barrio de Santa María, y la Zona 3, guardacantones situados en el barrio de La Viña, zona de Hospital de Mujeres, plaza del Falla hasta la calle Benjumeda y su entorno.

Por último, la Zona 4 comprende los guardacantones situados en la zona de la plaza San Antonio, Alameda Apodaca y plaza de Mina y sus respectivas calle aledañas.

Asimismo, una vez se haya finalizado con el casco antiguo de la ciudad se restaurarán algunos guardacantones situados en la zona de extramuros.

Los 170 guardacantones restaurados corresponden a la zona número 1 y, en la actualidad, se trabaja en los guardacantones de los barrios de Santa María y El Pópulo donde se están restaurando un total de 41 piezas.

El proceso de recuperación de las piezas consiste en el desarrollo de un tratamiento de choque en los cañones y placas de fundición de los guardacantones. En primer lugar, se aplica un tratamiento a las zonas que presentan óxido mediante un líquido a base de ácido tánico al cinco por ciento que permite que convierta el óxido en una patina negra para que no continúe la oxidación.

Y, en segundo lugar, una vez seco lo anterior, se aplica una pintura de poliuretano de dos componentes de color negro mate. La pintura con la que se tratan los guardacantones crea una película que resiste mejor los golpes y arañazos, al mismo tiempo que aísla el material de fundición de hierro del oxígeno del aire y/o agua.

La concejala de Patrimonio Histórico, Monte Mures, ha apuntado que los guardacantones de Cádiz presentan una peculiaridad respecto a los de otras ciudades, “pues no hay una concentración tan elevada en ninguna otro municipio español”. “Este patrimonio histórico presenta una gran diversidad de formas y tamaños y son un exponente del pasado histórico de nuestra ciudad, de ahí que sea necesario el desarrollo de una política de conservación de estos preciados bienes”, ha señalado.

Para esta intervención, la Delegación Municipal de Patrimonio va a contar con el apoyo del programa de Emple@ 30+ de la Junta de Andalucía mediante la financiación de una ayuda al Ayuntamiento de Cádiz en el marco de la Iniciativa de Cooperación Social y Comunitaria para el impulso del empleo 30+, cofinanciado en un ochenta por ciento por el Programa Operativo Fondo Social Europeo de Andalucía y un 20% por la Junta de Andalucía.

Para la actuación de conservación, la Delegación Municipal de Patrimonio Histórico cuenta con la colaboración del presidente de la Asociación Cádiz Ilustrada, doctor en Historia y experto en guardacantones, Antonio Ramos Gil.

Según recoge este historiador en su libro ‘Guardacantones de Cádiz: cañones y esquinales’, con el traslado de la Casa de Contratación a Cádiz en 1717, la ciudad creció no sólo a nivel de población, sino que el volumen de movimiento de mercancías también se multiplicó considerablemente. Este tráfico de mercancías que se realizaba a lomos de caballerías o en carros y carretas harían mella en las esquinas de las calles gaditanas, y “una forma barata y al alcance de los gaditanos de protegerlas era la utilización de los cañones inservibles”. Más tarde, ya en el siglo XIX, aparecieron los esquinales de fundición como otra forma de protección de las esquinas.

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