Carlos Alcaraz, la futura estrella del tenis mundial que apadrinó Juan Carlos Ferrero

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Los millones de aficionados que no pierden de vista cada punto que se disputa en el Abierto de Estados Unidos en las pistas de Flushing Meadows han presenciado durante estas semanas el nacimiento de una estrella, Carlos Alcaraz, el pupilo de Juan Carlos Ferrero que ya escribe, en español, las páginas de la historia del tenis mundial.

Alcaraz, el joven murciano de 18 años que eliminó al número tres del mundo, Tsitsipas, y que se ha colado en cuartos de final del US Open en la primera edición que disputa, ya ha presentado su candidatura para ser una de las raquetas más temidas del ranking ATP durante las próximas décadas.

La eclosión de esta joven promesa en el flamante escenario estadounidense llega cuando el aficionado español ya comienza a añorar las grandes tardes de tenis a las que le ha acostumbrado, durante las dos últimas décadas, Rafa Nadal, aún en el dique seco por culpa de una lesión que le dejó fuera de la pista antes del inicio del último ‘Grand Slam’ de la temporada.

La aparición de este chico, que parece llegar para recoger el testigo del mejor tenista español de la historia, no ha sorprendido a aquellos que durante el último año han permanecido atentos a su ascenso desde el circuito ‘Challenger’, quemando etapas a toda velocidad de la mano de un maestro capaz de exprimir su talento tras pulir con paciencia los aspectos de su juego: el exnúmero uno del circuito Juan Carlos Ferrero.

El joven, apodado con frecuencia como ‘el nuevo Nadal’, ha demostrado con su juego que la comparación no es azarosa, pues en sus dos últimos encuentros ha demostrado dos de las cualidades del ídolo manacorí de todos los jóvenes tenistas españoles: la calidad golpeando la pelota y la garra para aguantar los momentos de sufrimiento.

Tras derrotar el viernes a Stefanos Tsitsipas en un partido que afrontaba sin presión, como el premio de haber logrado entrar en el cuadro final y superado dos rondas de uno de los cuatro grandes torneos, el alumno aventajado de la generación del 2003 saltó esta vez a la pista con la responsabilidad de ser el favorito del encuentro frente a un rival con un ranking inferior, el alemán Peter Gojowczyk, número 141 de la clasificación ATP.

La responsabilidad desdibujó los golpes certeros que sí había logrado en el encuentro contra el griego, y las constantes ‘cañas’ reflejaban el ritmo intermitente de Alcaraz en un choque que se resolvió en el set decisivo. Tras ceder el primero con dificultades a la hora de manejar sus servicios, el joven de El Palmar supo contener a Gojowczyk en el segundo. Sin embargo, el germano de 32 años ofreció un juego sólido frente a los golpes de Alcaraz, ayer más erráticos de lo habitual, para volver a ponerse por delante en el marcador en el tercero.

La cuarta manga, que el español empezó con las dudas de la anterior, fue el punto de inflexión de un choque que desde el inicio se preveía largo. El tesón del joven tenista, más propio de un veterano que de un chico de 18 años, le permitió sobreponerse a los problemas físicos y ganar la batalla mental a un Gojowczyk que terminó cediendo el set más pendiente de llegar al quinto y de los problemas físicos que afloraban tras más de tres horas de encuentro.

En el quinto, Carlos Alcaraz afinó la precisión y conocedor de su superioridad, cerró el partido en blanco (5-7, 6-1, 5-7, 6-2 y 6-0) ante un rival que no aguantó la exigencia física del set decisivo, para afrontar su primeros cuartos de final de un grande. Será frente a otra joven promesa del tenis mundial, el canadiense Felix Auger Aliassime.

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