Carlos Matallanas, símbolo de la lucha contra la ELA: "Elegí seguir viviendo con todas las consecuencias"

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Carlos Alberto Gómez Matallanas ha fallecido este martes tras una larga lucha contra la esclerosis lateral amiotrófica. Aunque siempre estuvo ligado al fútbol, primero como jugador y después a través del periodismo, el deportista desarrolló, también, su faceta como escritor.

Natural del barrio madrileño de Carabanchel, Matallanas aspiraba, desde pequeño, a ser futbolista. Así, tras formarse en el RCD Carabanchel y pasar por varios equipos madrileños como el Alcobendas, el Fortuna, el Puerta Bonita o el Rayo Majadahonda, terminó aterrizando en Cádiz, donde militó en el Racing Portuense y la UD Roteña.

En 2014, la vida de Carlos Matallanas cambió radicalmente. El mundo del fútbol se volcó con él y la última vez que tocó balón fue en el Fernando Torres de Fuenlabrada, donde estuvo acompañado de su familia. Así, los beneficios de un encuentro en el que también participaron futbolistas como Fernando Torres, Kiko Narváez, Jémez, Pepe Reina o Camacho, entre otros, fueron donados a FUNDELA, que lucha contra la enfermedad y de la que Matallanas se convirtió en embajador.

Su lucha contra la ELA fue plasmada por él mismo a través de varios libros. El primero de ellos fue Mi Batalla contra la ELA, donde aunó varios artículos escritos para El Confidencial y en los que trataba su día a día frente a la enfermedad neuronal.

En el mes de febrero de 2021, apenas unas semanas antes de su fallecimiento, se publicó su segunda novela, La vida es un juego. Estrategia para Mario y Blanca. Un manual de vida, de resiliencia y de lucha en la que el fútbol, su gran pasión, es el hilo conductor. “He podido recordar en sus páginas las razones por las que sigo peleando”, aseguró el exfutbolista durante la presentación del libro.

A través de su blog, el pasado 18 de febrero, el exfutbolista explicaba que la ELA estaba golpeándole con mucha fuerza: “Mi enfermedad me ha vuelto a poner cara a cara con la muerte, para que no se me olvide que lo que sufro desde 2013 es una de las enfermedades más crueles que un ser humano puede sufrir“.

En otros artículos, el analista deportivo también explicaba que la ELA “es muy dura, además de muy costosa económicamente”, por lo que esto provoca que muchos enfermos rechacen la intervención y la respiración artificial hasta perecer porque “no son capaces de llenar los pulmones por su propia musculatura”. Por el contrario, en su caso, debido a su entorno, a contar con la posibilidad y a que era su “deseo”, eligió “seguir viviendo”: “Y al elegir asumí todas las cláusulas del contrato que renové con la vida”.

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