D'Haene y Dauwalter arrasan en una UTMB de color francés y con solo una buena noticia española

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Se confirmaron los pronósticos. Pese al impresionante cartel que presentaba la UTMB en su carrera reina, había dos nombres que sobresalían sobre el resto: François D’Haene y Courtney Dauwalter. El francés llegaba en busca de su cuarta victoria y récord absoluto de la prueba tras arrasar hace solo seis semanas en la Hardrock estadounidense. La norteamericana, repetir el triunfo de hace dos años y consolidar su dominio en la larga distancia. Y ambos lograron su objetivo, asestando un golpe psicológico al pelotón mundial: ellos son los mejores, sin discusión.

La carrera masculina se presentó como una lucha de poder a poder entre toda la nómina de favoritos, que durante los primeros kilómetros marchó prácticamente agrupado: D’Haene, Gamito, Villa, Mitayev, Walmsley, Tollefson, Manole… Estaban prácticamente todos y solo Thevenard se descolgó pronto para terminar retirándose. El genio galo llegaba tocado y su presencia fue apenas testimonial.

Como suele suceder en esta carrera, la clasificación se fue aclarando casi por eliminación cuando, uno por uno, los favoritos se iban retirando por un motivo u otro. Meses y meses de preparación se iban al traste -toca revisión de daños ye estrategias- y llegados a Courmayeur solo aguantaban delante D’Haene y Walmsley.

Para no alterar la tradición, el norteamericano terminó reventando un año más y el camino quedó despejado para el hombre de los viñedos que, desde ese momento, mantuvo el ritmo controlando a sus dos compatriotas: Dunand-Pallaz y Blanchard. 170 kilómetros después de partir primero de Chamonix, D’Haene regresaba al frente tras 20 horas y 40 minutos de aventura. Él, protagonista de aquel duelo histórico de 2017 frente a Kilian Jornet y por el que siempre le preguntan, demostró una resistencia e inteligencia emocional insuperable. Supo controlar, dominar y, cuando hizo falta, imponer su ritmo.

Idénticos adjetivos se merece Courtney Dauwalter. La atleta de Colorado, acostumbrada a retos por encima de los 300 ó 400 kilómetros a más de 3.000 metros de altitud por sus tierras, regresaba a los Alpes con casi una única rival: ella misma. Y pudo con ella, reventando en dos horas su récord de 2019 y llegando a la meta en la séptima posición de la clasificación general, en 22 horas y media. Dominó casi de principio a fin.

Tras la americana, Camille Bruyas (FRA) brilló en su bautismo de fuego en el evento, acabando en segunda posición. La francesa adelantó a la sueca Mimmi Kotka en la segunda parte de la carrera para terminar en 24h09, en la decimosexta posición de la general. Kotka completó el podio en 25h08.

La semana de la UTMB cierra así con un cambio de reinado: si hace dos años fueron los españoles los grandes triunfadores, esta vez arrasaron los franceses. Solo Marta Molist dio una alegría al trail español, con su victoria en la CCC. Demasiado poco considerando el alto nivel de atletas patrios que acudían a la cita aspirando a todo. Tocará revancha en 2022.

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