Dos triunfadores bajo la eterna sombra de la duda

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No se encuentra la memoria entre las grandes virtudes del aficionado al fútbol español, ni la paciencia. En el caso del hincha colchonero y merengue, tiende a olvidar pronto –no todos– que pocas veces fue tan tan feliz como con Simeone y Zidane en el banquillo local de su estadio. Este domingo se ven las caras en un derbi decisivo, con el Atlético ansioso por descolgar completamente a uno de sus perseguidores ligueros y el Madrid en busca de estrechar más el hueco con el vecino.

Bajo el mando de Zidane y Simeone han llovido títulos sin igual: Champions, Ligas, Copas o Supercopas. Pero basta una derrota o varias para su descenso hasta los infiernos –sobre todo en el caso del francés– y que la duda se instale hasta la próxima victoria. Esa circustancia la conoce bien Zidane durante una campaña en la que no ha dejado de vivir frente al abismo. El último título liguero ya quedó en el olvido, aquellas 3 Champions también, y su equipo avanza a trompicones durante esta temporada, con vida en Champions y Liga pero con un fútbol que nunca termina de arrancar, a la espera de los soñados refuerzos multimillonarios y con una vela puesta en la enfermería, repleta.

De cara al derbi, Zidane sigue pendiente del diario médico. Ayer ya pisaron césped Ramos, Hazard y Benzema, parte de la columna vertebral, aunque la presencia de los dos primeros el domingo es más que improbable. El delantero francés apura sus opciones, pero ayer apenas sí practicó con el resto del grupo. Y su presencia resolvería un enorme problema a su entrenador, puesto que la maldición en forma de lesiones sigue asolando al club madridista: «Lesión muscular en el obturador externo izquierdo», rezaba ayer el parte médico de Mariano, otro jugador completamente gafado. En resumen, Zidane no tiene un delantero puro y sano para visitar el Wanda.

Ni el Atlético ni Simeone viven tan apurados. El equipo rojiblanco recibirá a su íntimo rival desde la atalaya liguera y cargado de optimismo tras su última victoria ante el Villarreal. Aquel triunfo afianzó el liderazgo y disipó las dudas tras una pequeña mala racha que halló su cima en el duelo europeo ante el Chelsea, cuando regresó un debate ya manido: el Atlético, la filosofía de Simeone y la forma de hacer jugar a su equipo. ¿Demasiado conservador? ¿Demasiados buenos jugadores para no plantear un esquema más ofensivo? Opiniones, hay miles, pero el argentino tiene varios argumentos para imponer la suya: una Copa del Rey, unaLiga, una Supercopa de España, dos Europa League, una Supercopa de Europa y las dos finales de Champions que frustaron Sergio Ramos y los penaltis.

Una duda inquieta ahora a la afición rojiblanca de cara a la visita madridista: la posición de Joao Félix, en el campo o en el banquillo. Lo que el miércoles se intuyó ayer cambió radicalmente, pues el luso fue titular en el partidillo de entrenamiento en detrimento de Saúl Ñíguez, con la consecuente vuelta al medio centro de Marcos Llorente, que el miércoles jugó como delantero. Junto al portugués ayer formaron Oblak, Trippier, Savic, Felipe Monteiro, Hermoso, Carrasco, Correa, Marcos Llorente, Koke y Luis Suárez.

Cinco puntos separan a ambos equipos en la tabla, con un partido más para los líderes, y con el Barcelona pendiente de todo y con el corazón partío: ¿Irá con el Real Madrid para acercarse aún más al Atlético?

Solo hay una certeza: caiga Simeone o Zidane, las nubes volverán a posarse sobre uno de los dos y no podrán hacer nada para remediarlo, solo volver a ganar. Los aficionados de sus equipos, o algunos al menos, como en Memento, no tienen memoria.

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