El desapego con la Selección: ni el juego, ni la covid, ni la actitud de los jugadores ayudan a crear afición por la Roja

0
185

No hace mucho tiempo, cuando se acercaba un gran torneo para la selección española, los balcones se llenaban de banderas de España. Se respiraba ambiente de ilusión y la mayoría del país iba todo a una con la Roja. En la Eurocopa 2020, sin embargo, no parece haber el mismo entusiasmo. ¿Por qué?

En primer lugar, la lista de Luis Enrique no dejó indiferente a nadie, no tanto por las ausencias, que también, sino por la llamada de jugadores con poca experiencia que han pasado a formar parte del grueso de la selección.

Pedri, Fabián Ruiz, Eric García o Ferrán Torres, futbolistas que han ganado terreno en la era Luis Enrique (y Robert Moreno) y que no ilusionan a los aficionados, como tampoco lo hacen otros con más solera como Koke, Morata, Busquets o Jordi Alba, que no disputan su primer gran torneo pero que no personifican la necesaria figura de líder del combinado nacional.

Los resultados cosechados en los dos primeros encuentros de la Euro, empate a cero ante Suecia y a uno ante Polonia, han terminado por desilusionar a los aficionados que apostaban por la Roja, máxime cuando el ritmo de juego no ayuda a solventar la falta de gol. Los fallos recurrentes en el área desesperan y, en general, la selección no engancha, no enamora.

Una circunstancia que se agrava con gestos extradeportivos como el criticado del hotel de Sevilla, cuando ninguno de los futbolistas mostró cercanía con los aficionados congregados en la puerta para recibirlos; o la rápida retirada a vestuarios del equipo al término del partido ante Polonia.

España juega en casa en esta fase de grupos y, sin embargo, el ambiente no es de comunión entre público y equipo. Y ahí también entra la reacción de Luis Enrique y los suyos a los pitos de la afición.

“La gente que diga lo que quiera, no puedo estar preocupado por eso, opinar es gratis y fácil” llegó a decir Morata tras el segundo encuentro del torneo, unas declaraciones que han agudizado la brecha del desapego.

Más allá de los motivos deportivos y ajenos al juego, la situación actual de pandemia tampoco favorece la unión de afición y selección. Debido a las medidas anticovid, todos los entrenamientos se han realizado a puerta cerrada y no se han podido celebrar encuentros con fans ni recibimientos masivos a la llegada de los jugadores a La Cartuja.

Pese a todo, y dejando a un lado el termómetro de las redes sociales y los testimonios de aficionados en los aledaños del estadio sevillano, las audiencias de Mediaset en los partidos de España parecen indicar exactamente lo opuesto: más de siete millones de espectadores de media siguieron el partido contra Polonia en Telecinco; lo que anima a concluir que a la selección española hay que verla incluso cuando la idílica relación combinado/afición no pasa por su mejor momento.

SIN COMENTARIOS

DEJA UNA RESPUESTA

dieciocho − 10 =