El desfile de la celebración de la Super Bowl: ni una mascarilla, el trofeo vuela y Tom Brady acaba hasta arriba de tequila

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El desfile de los campeones de la Super Bowl LV se celebró por todo lo alto. La ciudad de Tampa se olvidó por unas horas de la pandemia y salió a las orillas del río Hillsborough para recibir a los Buccaneers, que cumplieron la tradición de arribar a la ciudad en botes.

La fiesta fue por todo lo alto. Repartidos en varios de ellos, los jugadores encabezados por Tom Brady fueron saludando a los que les vitoreaban, con música, bailecitos y, sobre todo, mucho alcohol. Pese a lo que había pedido la alcaldesa, Jane Castor, los aficionados no cumplieron con las medidas de seguridad sanitaria: ni distancia, ni mascarillas. La atención fue la actitud desenfadada y casi arriesgada de los deportistas lo tapó todo.

Brady, como en el campo, fue el mariscal de la fiesta. El mejor jugador de todos los tiempos del fútbol americano iba en el bote ‘Viva la vida’, toda una declaración de intenciones, y era el que llevaba el Vince Lombardi… hasta que decidió que era buena idea pasárselo a otros compañeros en otro bote. Pese a ser uno de los trofeos más importantes del mundo del deporte, acabó por los aires sobre la bahía de Tampa.

Sin duda, uno de los pases más arriesgados de la carrera de Brady.

Y es que Brady no se cortó un pelo. Después de un año de mucha presión, especialmente para demostrar a sus detractores que aún está en plena forma, se desató de manera salvaje en la fiesta.

Tanto, que cuando se bajó del barco, tuvieron que ayudarle a caminar porque no se tenía en pie. Con una elocuente sonrisilla propia de quien ya no es capaz de enfocar bien la vista, fue llevado por un miembro de seguridad del equipo a que se refrescara. Él mismo explicó en las redes sociales el motivo: “Nada que ver aquí, sólo un poco de tequila de aguacate“.

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