El síndrome de Müller-Weiss, la lesión incurable que deja a Nadal fuera en 2021 y puede abocarle a la retirada

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Entre la resignación y la desesperación, Rafa Nadal anunciaba con un vídeo en sus redes sociales que no volverá a pisar una pista de tenis en este 2021 para disputar un torneo. Ya se ha cansado de jugar con molestias, cuando no dolor, en el pie izquierdo y ha preferido parar antes de que vaya a más.

El culpable de esta situación tiene nombre: osteocondritis del escafoides o síndrome de Müller-Weiss, y se ha convertido en la kriptonita del mejor tenista español de todos los tiempos. Rara, incurable, inoperable y degenerativa, Nadal lleva peleando contra ella desde hace más de una década, sosteniendo como puede su estado de forma pese a jugar con dolor.

Aunque ha sido ahora con 35 años cuando ha decidido parar seriamente, Nadal y Müller-Weiss son viejos conocidos. En 2005 ya se tuvo que plantear seriamente si podía aguantar el dolor, una constante que siempre le ha acompañado, como le confesó a Bertín Osborne en ‘Mi casa es la tuya’ de manera muy elocuente.

La dolencia que sufre Rafa Nadal se engloba dentro de las múltiples afecciones que puede tener el escafoides, el hueso que sobresale del tobillo, y en concreto en las que suponen la necrosis (muerte) del hueso.

Las osteocondritis se padecen por la falta de riego sanguíneo en el hueso bajo del cartílago de una articulación, lo que provoca su muerte. En términos generales, suelen darse en fases del crecimiento tempranas, en niños varones de entre 5 y 10 años habitualmente, y si se detectan a tiempo puede salvarse el movimiento de la articulación con total normalidad, aunque el dolor puede reaparecer eventualmente.

Una rara evolución de este tipo de dolencias es el síndrome de Müller-Weiss, que se produce en adultos, con más presencia en mujeres y de forma bilateral (el exterior y el interior del tobillo). Según el doctor David López Capapé, los afectados por esta enfermedad sufren “dolor importante y progresivo acompañado de deformidad del hueso que adquiere la forma de coma con protusión dorsal o medial y colapso de la porción lateral”, y puede acabar derivando una artrosis.

Una vez que se diagnostique (algo que es muy complejo hasta que no esté en una fase muy avanzada de la enfermedad) el único tratamiento para evitar las molestas es el más radical posible: fijar (bloquear) la articulación afectada. Algo que en el caso de un tenista es, obviamente, una solución descartada.

Ahora Nadal tendrá que plantearse qué hacer. En los próximo meses intentará descansar y fortalecer la musculatura general de la zona (que no es fácil) para intentar someter a la articulación a menos sufrimiento. Sin embargo, su edad y la evolución de la enfermedad juegan en su contra.

Pasar por el quirófano no es una solución a corto plazo, pero si lo hace quizá le obligue a dejarlo todo. Lo que no han conseguido leyendas como Novak Djokovic o Roger Federer (que también está padeciendo lo suyo, aunque ya con 40 años cumplidos), puede lograrlo su enemigo más persistente.

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