Fernando Alonso, como un león a punto de atacar antes de su debut con Alpine: así vivió el primer día de la pretemporada

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Fernando Alonso no paró quieto durante todo el viernes. Si no estaba en la sala de los ingenieros mirando datos, se sentaba en el muro para seguir junto a los técnicos de Alpine las vueltas y tiempos de Esteban Ocon en pista. Y cuando este llegaba a boxes, Alonso se iba corriendo a ver qué trabajo realizaban en ese coche y qué podían hacer para ajustar aún más su rendimiento.

Es la ilusión y casi el nerviosismo de un piloto que ha recuperado el gusto por la Fórmula 1. Después de dos años de ‘desintoxicación’ en otras categorías, Alonso se siente (según sus propias palabras) en “el mejor momento” y por eso necesitaba volver. Tiene cuentas pendientes en el campeonato donde se convirtió en leyenda y tras no alcanzar la gloria en Ferrari (no se puede considerar un fracaso) y caminar por el desierto en su segunda etapa en McLaren, entendió que era en ‘casa’ donde podía lograr resarcirse.

Perderse casi un mes de trabajo con Alpine por el accidente de bici ha sido, hasta cierto punto, positivo para él. Le han dejado dos placas de titanio en el maxilar superior (que le quitarán a final de temporada), pero a cambio se ha librado de los días de rodaje y márketing, esa otra labor que tan poco le gusta pero que va en el sueldo.

Ese susto le ha dado margen a pensar que está, posiblemente, ante su última oportunidad de “ganar carreras y campeonatos”, que es la expresión exacta que usó en la rueda de prensa que dio este viernes. No le faltan ganas, pero tampoco preparación.

Lo mejor para él fue ver que el equipo Alpine tiene más que ver con su primera etapa en Renault, la de los Mundiales de 2005 y 2006, que la de 2008 y 2009 (cuyo mayor hito fue el ‘crashgate’) que dio paso a su marcha a Ferrari. Se ha encontrado un equipo renovado, tanto en ilusiones como técnicamente, pero la mejor noticia no es sólo que sus sensaciones sean estas, sino que además lo visto en pista se ha confirmado como tal.

Esteban Ocon dio 129 vueltas, el segundo que más trabajo acumuló en un día completo sólo superado por Max Verstappen, “justo lo que necesitas en un día de test”, se congratulaba el francés. Ensayo de carrera, de clasificación y hasta de paradas en boxes, Alpine había planeado inicialmente un programa mínimo de 55 vueltas para el primer día y luego todo lo que viniera de más, bienvenido. Y vaya si lo hizo.

Con estos mimbres, Alonso no podía estar más satisfecho al acabar la jornada de trabajo en Sakhir. Este sábado, a partir de las 8:00h, estará listo para ponerse el mono de trabajo y el casco y volver a debutar, 20 años después de su primera vez en Fórmula 1.

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