Griezmann, amor y odio en el Wanda

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El regreso de Antoine Griezmann ha fracturado en dos mitades a la casi siempre unida la afición del Atlético de Madrid. Y el sentir de las dos corrientes, griezmannistas y antigriezmannistas, quedó patente el miércoles en el que fue el primer partido en el Wanda Metropolitano del delantero francés en su segunda etapa como colchonero.

Ante el Oporto en la Champions, Griezmann empezó de suplente y la corriente crítica con el francés tuvo que esperar a la segunda mitad para hacerse notar, para expresar ese resentimiento que le engendró la estampida de su ídolo al Barça hace dos temporadas. Lo hizo tímidamente cuando Antoine empezó a calentar en la banda y muy notoriamente cuando entró al campo para sustituir a Joao Félix, en el minuto 56.

La otra corriente, los griezmanistas que ya le han perdonado el cambio de camiseta, aplaudió e intentó camuflar la pitada, pero apenas consiguió amortiguarla. Los pitos, casi siempre, suenan más en un estadio y así ocurrió el miércoles. Además, a esos silbidos se sumaron también muchos atléticos que solo querían castigar a Griezmann por su deslealtad al club para, acto seguido, aplaudirle como al resto del equipo. Y lo cierto es que, a pesar de la sonora pitada que recibió, y que soportó estoicamente, el internacional francés apenas volvió a escuchar silbidos en la más de media hora que estuvo en el campo.

Habrá que ver cómo evoluciona en los próximos partidos la relación amor-odio entre la afición colchonera y Griezmann, pero todo parece indicar que, poco a poco, el francés irá ganándose el favor del público. Todo dependerá, por su puesto, de su rendimiento en el césped, pero Griezmann llega en un gran momento de forma y con muchas ganas de recuperar sus galones en el equipo de Simeone. No hay que olvidar que su obstinación por volver al Metropolitano, incluso rebajándose el sueldo, ha sido fundamental para su regreso al Atlético. Griezmann quería volver, sabía que muchos atléticos se la tenían jurada, pero aun así quería volver, consciente de que puede ganarse el indulto generalizado de toda la afición. Así lo cree también Simeone y eso juega muy a favor del francés, pues la palabra del Cholo es casi un dogma de fe en el Metropolitano.

Eso sí, la reconciliación total con la grada requerirá de tiempo. Hay todavía muchos antigriezmannistas radicales y prueba de ello es el episodio que vivió ayer Joao Félix al salir del entrenamiento. El portugués, fichado precisamente para cubrir el vacío que dejó Griezmann, se paró con el coche a saludar a los aficionados y uno de ellos le espetó lo siguiente: “Lesiona a Griezmann, Joao, lesiónale. Como el que no quiere la cosa, en el entrenamiento le pisas… a la espinilla a Griezmann, Joao, que no se te olvide”. La sonrisa del portugués se borró al instante, como así lo captaron las cámaras de Cuatro, y Joao decidió arrancar el coche para marcharse, no sin antes salir en defensa de su compañero. “Debéis tener más respeto por Griezmann”, pidió a los aficionados allí congregados. Y lo dijo Joao, quizás uno de los jugadores más perjudicados por el regreso del francés, pues podría tener menos minutos en el campo. Sus palabras, sin embargo, demuestran que en la plantilla sí hay unidad y que en el vestuario todos han recibido a Griezmann con los brazos abiertos.

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