La cláusula 'anti-Verstappen' que ya sufrieron Senna o Alonso, un factor por el que Hamilton sólo ha renovado un año

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Tener siete mundiales en su haber, seis de ellos con Mercedes, dio a Lewis Hamilton cierta potestad para poner e imponer algunas exigencias a la hora de negociar su continuidad con el equipo británico.

Aunque ambas partes insistían en que sólo faltaban algunos flecos, lo cierto es que el británico comenzó 2021 sin contrato y no llegó hasta bien entrado el mes de febrero cuando se confirmó la renovación, pero sólo por una temporada más. Un factor nada desdeñable, ya que 2022 es un año de grandes cambios con la nueva normativa.

Hamilton ha conseguido sacarle a Mercedes un compromiso tangible de que la lucha por la diversidad en el automovilismo, su cruzada desde hace un tiempo, se convierta en una fundación conjunta. Queda por ver en qué se traduce eso, más allá de gestos a la galería, como el color negro que llevaron en 2020 o el acto de arrodillarse antes de cada carrera.

Pero a cambio, Mercedes también ha conseguido que Hamilton ceda en un elemento clave: la duración del contrato. El británico quería firmar hasta 2023, con un aumento de sueldo (su primera exigencia fueron 50 millones por temporada) y la posibilidad de tener veto sobre quién sería su compañero mientras él esté en el equipo. Esta cláusula, finalmente, queda inactiva de manera tácita, ya que para 2021 ya estaba confirmado Valtteri Bottas.

Hamilton vive muy bien con el finlandés a su lado. Apenas le cuestiona su autoridad en pista, no le pone mayores problemas a la hora de establecer las estrategias y da puntos suficientes a Mercedes como para ser campeón de constructores. Sin embargo, a finales de este año se quedarán libres varios corredores, entre los que está el que, de momento, parece ser el único en poder toserles: Max Verstappen.

Con George Russell más que preparado para subirse al Mercedes (ya sustituyó a Hamilton cuando este dio positivo en Covid), la escuadra alemana no tenía por qué ceder ante esta exigencia de Hamilton.

La petición de Hamilton tener veto en el otro asiento de Mercedes se leyó como una clara cláusula ‘anti-Verstappen’, para evitar tentaciones por parte del equipo de fichar a un piloto que sí podía poner en discusión su status dentro de la escudería.

Este tipo de cláusulas no son extrañas en la Fórmula 1. Contaba Bernie Ecclestone unos días atrás que en 1983, recién ganado el Mundial por parte de Nelson Piquet con Brabham (Ecclestone era, por entonces, el jefe del equipo), este se negó en rotundo a que colocaran a un joven brasileño que por entonces llamaba a la puerta del Gran Circo. Su nombre, Ayrton Senna.

Piquet amenazó incluso con dejar la escudería si le colocaban a su compatriota al lado, consciente de que podía batirle, pero finalmente no tuvo que elegir ni él ni Ecclestone, ya que fue el patrocinador principal del equipo, Parmalat, quien se negó a que hubiera una alineación de dos brasileños. Ecclestone, eso sí, intercedió para que la humilde Toleman le diera un asiento a Senna.

‘Magic’ fue objeto de otro veto posteriormente. Los años en McLaren junto a Alain Prost hicieron saltar chispas por todas partes, y cuando el francés firmó por Williams para las temporadas 93 y 94, pidió por escrito que le garantizaran que Senna no iba a estar en el otro coche. El primer año sí le hicieron caso, y el francés se proclamó tetracampeón del mundo, pero no así el segundo. Prost dejó el equipo inglés por ese motivo, y a la postre se retiró meses antes de que Senna sufriera su fatídico accidente en Imola.

El propio Hamilton también ha ejercido este derecho a veto más recientemente. La víctima fue un viejo conocido que ya fue su compañero: Fernando Alonso. Aunque ninguna de las partes lo ha confirmado públicamente, Mercedes llamó a la puerta de Alonso cuando este estaba negociando para volver a McLaren. Hamilton se plantó y amenazó con irse si fichaban al español, ante lo cual intercedió Niki Lauda para convencer a los responsables de la escuadra alemana para que hicieran caso al inglés.

A la vista de los resultados que han obtenido, no fue una mala decisión para ellos.

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