La intrahistoria del oro compartido en salto de altura entre Tamberi y Barshim: una amistad forjada entre lesiones

0
101

Por primera vez en 113 años, se vivió un oro compartido en una final olímpica. Fue en el salto de altura, una prueba en la que las ‘apuestas’ entre los favoritos suele separar los puestos del podio.

El italiano Gianmarco Tamberi y el catarí Mutaz Barshim, nuevos campeones campeones olímpicos de Tokio 2020, decidieron dar por bueno el listón de 2.37 que habían saltado. Habían llegado a ese punto empatados a todo y un juez les avisó de que podían seguir o pararse, en cuyo caso ambos ganarían el oro. Se miraron y no lo dudaron: no fueron a la muerte súbita y dieron por bueno que ambos compartiesen la gloria y el primer puesto. Qué mejor que vivir el primer escalón de un podio olímpico con tu mejor amigo.

La relación de ambos viene de muy atrás. Concretamente de 2016, meses antes de los Juegos de Río. Tamberi partía como un firme candidato para la prueba tras proclamarse campeón del mundo en pista cubierta y de Europa al aire libre, pero justo antes se rompió la el tendón de Aquiles y le dijeron que quizá no volvería a competir. La escayola que le colocaron quedó firmada con una promesa: “Camino a Tokio 2020 (luego lo tachó y puso 2021)”. Ese yeso se convirtió en un amuleto que le acompañó en su preparación para la competición en Japón.

En el proceso, Tamberi recibió todo el apoyo de sus rivales en las competiciones en las que participó. Ostrava, París… cada participación de la Diamond League certificaba el cariño que le tenían a ‘Gimbo’, pero los resultados no acompañaban. Parecía que no iba a ser el mismo de antes de la lesión, hasta que un día Barshim decidió hablar con él.

“Mutaz empezó a llamar a mi habitación y no se marchaba. Yo le insistía que se fuera, pero él insistió. Le dejé entrar, hablamos y lloré con él. Me calmó y me dijo lo que me tenía que decir”, explica Tamberi en una carta abierta titulada ‘Mi amigo Mutaz’. Aquella noche, en la que estuvieron en vela ambos, lo cambió todo. Dejaron de ser rivales para convertirse en grandes amigos.

Es muy posible que sin el apoyo de Barshim, Tamberi no se hubiera proclamado campeón de Europa en pista cubierta en 2019, en una prueba en la que fue protagonista no sólo por el oro, sino por competir con media cara afeitada y media con barba. Nunca lo confirmó, pero siempre se rumoreó que fue por una apuesta con el catarí.

Las lágrimas con las que Tamberi se abrazó a Bashim en la pista olímpica de Tokio se explican en este contexto. “Sólo habría compartido el oro con él”, dijo después ‘Gimbo’, tras protagonizar una imagen que, a la vez, ha abierto un debate: ¿vale más la amistad que ir en contra de los valores olímpicos de ‘altius, fortius, citius’? Para ellos, la respuesta es claramente sí.

SIN COMENTARIOS

DEJA UNA RESPUESTA

12 − 3 =