La muerte de Dean Berta reabre el debate de los niños pilotos: ¿Tiene la culpa Márquez? ¿Hay suficiente seguridad?

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Dean Berta Viñales perdió la vida en Jerez durante una carrera de SuperSport 300 que se engloba dentro del Mundial de Superbikes por una fatalidad que ni siquiera se vio en televisión por su dureza. Sólo ha trascendido que llegó al hospital con traumatismo craneoencefálico y de tórax, por lo que se especula (que no se confirma) que fue arrollado tras caerse al suelo.

Su muerte se une a la de una lista demasiado larga de pilotos de élite que han perdido la vida en el asfalto: sólo en la última década, desde de Marco Simoncelli en 2011, ha habido cinco fallecidos. De ellos, tres han perecido en los últimos cuatro meses y dos eran menores de edad: Jason Dupasquier (19 años), Hugo Millán (14 años) y ahora Dean Berta (15 años).

La estadística es demasiado grave como para no tomar medidas y analizar causas. Michel Fabrizio (37 años) decidió retirarse tras la muerte de Berta en una carrera en la que él mismo participaba. El italiano, además, puso el foco en un hombre: Marc Márquez. Según él, el estilo agresivo del octocampeón del mundo está detrás de que aumenten los accidentes de los más jóvenes, dado que le quieren imitar muchas veces muy por encima de sus capacidades.

Las palabras de Fabrizio han suscitado una enorme polémica, enfrentando a los que le dan la razón con los que lo consideran exagerado. Del primer lado están los que recuerdan sus polémicas con Valentino Rossi (la famosa patada de Malasia 2015) o Jorge Lorenzo (accidentes como el de Aragón 2018) , pilotos que en el pasado acusaron a Márquez de no medir de manera adecuada sus adelantamientos y provocar accidentes innecesarios.

No es la primera vez que se señala el “pilotaje irresponsable” del octocampeón como uno de sus grandes defectos: su manera de frenar y tirarse en las curvas para adelantar es tan espectacular en televisión como peligroso para los otros pilotos en pista.

Aunque con los años se ha calmado, Márquez es un corredor al que los demás respetan (e incluso temen) cuando viene por detrás. Al menos hasta que su lesión le ha lastrado, ya que no está en condiciones de tumbar y tirarse en las curvas como antes de su caída en Jerez en el inicio de la temporada 2020.

No todos opinan como Fabrizio. Jorge Martínez ‘Aspar’, excampeón de 80cc y 125cc y dueño de una de las estructuras más asentadas en el campeonato del mundo, calificó las palabras del italiano como “vergonzosas”. “Márquez es un referente mundial en todo. Ojalá hubiese más pilotos como Marc porque ha demostrado una seriedad, una proximidad, un hambre, una agresividad… es un piloto modelo. Ojalá todos los niños quisieran ser un Marc Márquez”, señaló en ‘El Larguero’ de La SER.

Dejando fuera de la ecuación a Márquez y el posible efecto imitación que suscita en los chavales que empiezan en la competición, el debate sobre la seguridad de los pilotos de motos más jóvenes tiene otros focos.

La muerte de Berta, como la de Millán, ha hecho que muchos miren también a los responsables legales de los niños: sus padres. ¿Por qué permitieron a sus hijos ir en máquinas capaces de alcanzar velocidades superiores a los 200 km/h en según qué circuitos?

Las edades mínimas están a debate, y cada país tiene diferentes baremos. En Australia, por ejemplo, no se expiden licencias oficiales a pilotos menores de 16 años en campeonatos nacionales de su país, lo que hace que muchos (los que se lo pueden permitir económicamente) emigren a otros países.

En el Mundial de MotoGP, la edad mínima para las categorías de Moto3 y Moto 2 son 16 años (aunque en la menor se permite llegar con 15 años si el año previo se ha ganado el CEV o la Red Bull Rookies Cup, lo que se dio a conocer como la ‘Ley Quartararo’ y su ampliación, la ‘Ley Oncu’) y el de MotoGP, 18 años.

En Superbikes es distinto: se permite debutar en el campeonato de SuperSport 300 con 15 años. Dean Berta los cumplió el 20 de abril, cinco meses antes de su muerte. Para algunos, es una edad adecuada; para otros, deberían subirse al menos un par más. Aspar, por ejemplo, opina que debería subirse la edad mínima a los 17 años en todas las categorías dependientes de la Federación Internacional de Motociclismo.

El caso de SuperSport 300 merece un análisis aparte. Esta es una de las categorías más peligrosas, en opinión de algunos pilotos, tanto por las características de las motos como por los propios competidores que la disputan, cuya media de edad es notablemente inferior a los 18. “Son motos demasiado pesadas y no tienen potencia suficiente como para marcar la diferencia entre sí”, analizaba Loris Baz, que actualmente compite en Estados Unidos tras su paso por Superbikes y MotoGP, en Motorsport.com. “Si no puedes hacer la diferencia pilotando, tienes que luchar como un loco contra los rivales”, señala.

Todas estas variables se mezclan en un cóctel letal: jóvenes que muchas veces no están en condiciones de medir el riesgo, motos demasiado potentes y el principal ingrediente: los deportes del motor son peligrosos. Y esta última máxima vale para niños de 15 años o adultos de 50.

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