La toma de Kabul por los talibanes apaga la llama de esperanza que encendió el fútbol en Afganistán

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En un país en el que el deporte rey es el críquet, el fútbol brotó como una llama de esperanza en un pueblo desolado por la guerra. En 2012, la federación afgana de fútbol aprovechó para crear una liga de fútbol nacional, inexistente como tal hasta el momento, que logró hacer soñar a los ciudadanos de todos los rincones del territorio.

La tradición del fútbol en Afganistán se remonta a la época colonial, cuando el aroma de este deporte penetró en el país por la frontera con la India, territorio bajo dominio de los inventores de un juego que ya comenzaba a expandirse por toda Europa y en los territorios del imperio de la reina Victoria. No obstante, a pesar de la temprana creación de la Federación de Fútbol de Afganistán en 1922, el paso de las décadas y la creciente afición de los afganos, el juego del 11 contra 11 no logró echar raíces fuerte en el país, algo que se tornó aún más complejo con la llegada de la guerra.

La inestabilidad y la violencia de los talibanes borró a golpe de guerra el fútbol de la mente de los afganos, que, pese a no existir prohibición expresa sobre el fútbol, arriesgaban su vida si eran vistos corriendo detrás de un balón en pantalones cortos. En un territorio en el que se había gozado de plena libertad, las minifaldas se transformaron en chadores y, según cuentan los rumores, los estadios de fútbol se tornaron en el espacio destinado para los juicios y ejecuciones públicas acometidas por los radicales.

La llegada de las tropas americanas al territorio afgano permitieron que la última chispa de fútbol que quedaba en el país se transformara en esa llama de esperanza para los afganos. En un país en el que en ese momento predominaba el críquet, deporte invasor de los vecinos pakistaníes, la federación decide en el año 2012 crear una liga nacional con representación de todas las zonas del país, algo que no permitía una competición existente, la Kabul Premier League, disputada irregularmente entre 1943 y 2013.

A la hora de acometer este proyecto la federación unió fuerzas con una potente empresa de televisión del país, creó ocho equipos, uno para cada zona del territorio afgano y convirtió el fútbol en el reality más exitoso de la televisión local. El en programa ‘Campo Verde’ se presentaron jugadores de diferentes regiones que fueron elegidos conjuntamente por un jurado y el público, que podía decidir por votación telefónica.

De esta manera nació la Afgan Premier League, una competición regular semi-profesional que se disputaría de forma íntegra en un estadio neutral de Kabul durante los meses de agosto y octubre. La liga, que cuenta con un formato de dos grupos y una fase final, logró evolucionar hasta permitir la clasificación de uno de sus equipos para disputar el torneo internacional asiático equivalente a la UEFA Europa League en el año 2017.

El producto televisivo ha sido un éxito durante las últimas temporadas y la población de Afganistán vibra con los partidos que enfrentan a los mejores jugadores de todas las regiones del país. La liga se ha convertido en uno de los entretenimientos más seguidos por un país que se aferra a cualquier vía de escape para olvidar el conflicto. Sin embargo, la ilusión de los afganos por el balón vuelve a estar amenazada por la llegada de los talibanes.

La federación afgana de fútbol ha impulsado el fútbol durante la última década como un vehículo de cohesión social en un territorio muy castigado por la guerra. El organismo ha fomentado la participación de sus selecciones nacionales en partidos oficiales, algo que no estuvo permitido entre 1984-2002 primero por la invasión soviética y después por régimen talibán. Pero a pesar de estos esfuerzos, el combinado nacional ha sido irregular en su funcionamiento e infraestructuras, además se ha visto obligado a disputar sus partidos como visitante debido a la falta de seguridad en el país.

El fomento de este deporte pone ahora a los responsables de la federación en una delicada situación, que buscan asilo en India ante la presión de los radicales que se oponen totalmente a la práctica del fútbol. Además, la labor del organismo se había concentrado especialmente en el impulso del fútbol femenino, que se formalizó, no sin corruptelas, abusos y otras irregularidades con la creación de la selección femenina en el año 2007. Una serie de avances que sin duda caerán en saco roto con la llegada de los talibanes al poder.

En la desesperada situación actual, los aficionados al fútbol afgano dan por perdido el futuro de este deporte en el país, que se presupone quedará paralizado tras la toma de Kabul por los radicales. Ahora como cada agosto, las televisiones del país deberían estar rodeadas de familias y amigos disfrutando del inicio de la Afghan Premier League, sin embargo, las pantallas se mantienen apagadas y no se sabe cuando será la próxima vez que vuelvan a reflejar el verde de un campo de fútbol.

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