Las claves de la 11ª Liga del Atlético: del vacío en los estadios a la polémica constante de los arbitrajes y el VAR

0
49

El Atlético de Madrid levantará su 11º trofeo como campeón de Liga, en una de las temporadas más inusuales que se recuerdan. La pandemia toca de manera colateral todo lo que ha ido pasando en esta campaña que pone su broche con el título colchonero, y que no se sabe si en un año más normal habría acabado con el mismo resultado.

No se puede obviar que la campaña 2020/2021 se ha disputado en un contexto muy diferente por la situación sanitaria, pero otros muchos factores han entrado en juego que no se explican sólo por las restricciones.

Habrá quien le quite mérito y quien le dé un extra, pero lo cierto es que el Atlético ha triunfado en una campaña anómala. A principios de temporada se cancelaron numerosos partidos por los sucesivos positivos que iban apareciendo, hasta el punto de que no se llegó a cuadrar hasta abril de 2021 cuando ya todos alcanzaron la igualdad de encuentros disputados.

El Atlético fue uno de los equipos más azotados, con un brote de hasta 6 positivos simultáneos en pleno mes de febrero, uno de los momentos críticos de la temporada.

A ello se une la ausencia de público. Simeone es un entrenador muy canchero, de los que le gusta azuzar a la afición para que den alas a los suyos. No en vano, este ha sido un año en el que el factor casa se ha notado menos (en algunos casos ha sido incluso contraproducente) y el Atlético no ha escapado a esta situación.

El vacío de los campos ha propiciado que incluso las estrategias deban cambiar, dado que ahora las órdenes, quejas, gritos y hasta las patadas se escuchaban perfectamente.

Ni una pandemia mundial puede evitar que los árbitros estén en el punto de mira. Este año quizá con más virulencia que en otros, las quejas sobre las decisiones (o ausencias de ellas) tanto del colegiado del campo como del de la sala VOR han trufado prácticamente todas las jornadas.

En este sentido, grandes y pequeños se han visto agraviados casi por igual. Algunos clubes, como el Cádiz en boca de su presidente, llegaron a quejarse con comunicados oficiales, aduciendo una supuesta mano negra en su contra y pidiendo más claridad. Esta es una de las grandes asignaturas pendientes de la RFEF, pero no sólo: también en las competiciones UEFA, como la Champions o la Europa League, ha habido protestas. El VAR no acaba de impartir la justicia esperada.

Visto en perspectiva, el Barça puede dar gracias de que al menos hayan finalizado en el podio de la Liga. La campaña comenzó en plena vorágine de Messi queriéndose ir del club, una guerra total contra Josep María Bartomeu que derivó en una dimisión y unas elecciones, media temporada con una junta gestora y el regreso triunfal de Joan Laporta.

Por el camino han quedado al descubierto las carencias económicas del conjunto culé, la crisis de resultados (eliminación de Champions incluida), las dudas en torno a Koeman pero también una época de cierta resurrección, un arreón final en el que parecía que iban a poder levantarse y remontar hasta levantar el título. Se quedaron con las ganas.

Hay que remontarse hasta la temporada 2007-08 para ver a un campeón de Liga con menos de 86 puntos. El Atlético de Madrid ha sabido rentabilizar sus resultados al máximo, no sólo gracias a sus victorias, sino también al bajón de sus rivales.

Los factores son múltiples para explicar que Barça y Madrid, aunque hayan peleado hasta el final, acabasen claudicando. Desde la situación externa del club blaugrana pasando por la enorme cantidad de lesiones del blanco (han superado las 55), la igualdad arriba ha sido la tónica general durante toda la campaña. Incluso ha permitido al Sevilla ser candidato hasta que restaban dos jornadas para el final del torneo.

El viejo duopolio entre merengues y culés, o los monopolios que provocaban campeones en la jornada 34 o 35 no se repitió este año.

A este factor se deben unir otros, como el profundo bajón del Valencia, un habitual de la zona alta que ha acabado tonteando por no descender hasta hace relativamente poco.

No se puede entender la temporada del Atlético de Madrid sin Luis Suárez. El uruguayo salió gratis del FC Barcelona y se convirtió en el líder del ataque colchonero, que en ausencia de Joao Félix (una de las grandes decepciones) ha salvado los muebles del equipo.

Por contra, entre sus rivales no han funcionado tan bien las nuevas caras. Otra temporada más, Hazard cierra con más noticias por sus lesiones que por su rendimiento, mientras que en el Barcelona se han echado en brazos del sempiterno Messi.

SIN COMENTARIOS

DEJA UNA RESPUESTA

once − 3 =