Las claves de la polémica Superliga que cambiará el fútbol: cuándo arrancaría y cuántos equipos la jugarán

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El anuncio de la creación de una Superliga ha desatado un auténtico terremoto en el fútbol europeo. Por un lado, varios equipos ya han dado el ‘sí’ a su participación en el proyecto y han estampado su firma, mientras que otros se lo piensan todavía y esperan acontecimientos. Por su parte, la UEFA movió este domingo ficha y amenazó con sanciones a clubes y jugadores, mientras que Javier Tebas se posicionó radicalmente en contra del proyecto.

La UEFA decidió emitir un comunicado debido a que han tenido conocimiento de que el anuncio de la Superliga estaba muy cercano. Lo hizo justo un día antes de que el Comité Ejecutivo del organismo continental defina el nuevo formato para la nueva Champions League y con el apoyo de la RFEF, la Liga, la FA (Federación inglesa), la Premier League y la Serie A.

Doce son los clubes que ya se han comprometido a participar en el proyecto de una competición cerrada europea: seis de la Premier League (Manchester United, Manchester City, Liverpool, Arsenal, Chelsea y Tottenham), tres de LaLiga (Real Madrid, FC Barcelona, Atlético de Madrid) y tres del Calcio (Milan, Juventus, Inter de Milán). Ningún club francés ni alemán está de momento dentro del proyecto ante las dudas de Bayern y PSG.

Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, es el elegido por los doce clubes que dan forma a la nueva competición de fútbol europeo para presidir la Superliga, un torneo que, según aseguró, va a “ayudar al fútbol a todos los niveles”.

“El fútbol es el único deporte global en el mundo con más de 4.000 millones de seguidores y nuestra responsabilidad como grandes clubes es responder a los deseos de los aficionados”, aseguró Florentino Pérez en la web del Real Madrid tras anunciarse la creación de la Superliga.

Participarán 20 clubes, los 15 clubes fundadores y otros cinco equipos adicionales que se clasificarán anualmente sobre la base del rendimiento de la temporada anterior.

Todos los partidos se jugarán entre semana, todos los clubes seguirán compitiendo en sus respectivas ligas nacionales, preservando así el calendario tradicional que está en el centro de la vida de los clubes.

La temporada comenzará en agosto con la participación de los clubes en dos grupos de diez, que jugarán partidos de ida y vuelta; los tres primeros de cada grupo se clasificarán automáticamente para los cuartos de final. Los equipos que terminen en cuarta y quinta posición jugarán un playoff adicional a doble partido. Posteriormente se jugarán playoffs de doble partido a partir de cuartos para llegar a la final, que se disputará a partido único, a finales de mayo, en una sede neutral.

Los planes de la Superliga son comenzar con el formato para el fútbol masculino y ayudar “al avance y desarrollo del fútbol femenino”, iniciando también la competición “tan pronto como sea posible”.

Los pagos de solidaridad serán mayores que los actualmente generados por el sistema europeo de competición y se prevé que superen los 10.000 millones de euros a lo largo del periodo de compromiso de los clubes. Los fundadores recibirán, en conjunto, un pago de una sola vez de 3.500 millones de euros dedicado únicamente a acometer planes de inversión en infraestructuras y compensar el impacto de la pandemia de covid-19.

El esperado anuncio de la creación de la Superliga provocó numerosas reacciones y una oposición frontal de la UEFA, las federaciones y las ligas inglesa, española e italiana, que emitieron un comunicado para “detener este proyecto cínico”.

El primer ministro británico, Boris Johnson, expresó también su postura en contra de la decisión de los grandes clubes europeos.

“Seguimos unidos en nuestros esfuerzos para detener este cínico proyecto, un proyecto que se fundamenta en el interés propio de unos pocos clubes en un momento en que la sociedad necesita más que nunca la solidaridad”, puso la UEFA en su comunicado, que lanzó además una amenaza tanto a los participantes como a los jugadores de sus equipos. “Como ya anunciaron la FIFA y las seis federaciones, los clubes en cuestión no podrán jugar en ninguna otra competición a nivel nacional, europeo o mundial, y sus jugadores podrían verse privados de la oportunidad de representar a sus selecciones nacionales”.

“Agradecemos a los clubes de otros países, especialmente a los clubes franceses y alemanes, que se han negado a inscribirse. Hacemos una llamada a todos los amantes del fútbol, seguidores y políticos, a que se unan a nosotros en la lucha contra este proyecto”, finaliza el comunicado.

Por su parte, Javier Tebas, una de las voces más críticas con el proyecto, se mostró durísimo con los clubes impulsores, algo ya habitual. “Al fin van a salir del bar de las cinco de la mañana, de la clandestinidad, los gurús de la superliga de powerpoint, embriagados de egoísmo e insolidaridad. La UEFA, las ligas europeas y LaLiga llevamos tiempo trabajando en este momento y tendrán su debida respuesta”, dijo el presidente de la competición doméstica española. Espera una semana decisiva para el futuro del fútbol europeo.

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