Las labores extra de Fernando Alonso en Alpine además de ser su líder en la pista: piloto, ingeniero, profesor…

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Cuando Fernando Alonso fichó por Renault, la compañía tenía claro que incorporaba algo más que un piloto de innegable talento. Se hacía con más de 20 años de experiencia en las carreras, tanto dentro como fuera de la Fórmula 1, lo que convertía al asturiano en un activo a explotar en muchos aspectos.

Al igual que Mercedes hizo con Michael Schumacher en 2010 con el regreso del heptacampeón hasta que ficharon a Lewis Hamilton, Alpine ahora quiere que Alonso sirva no sólo en la pista, sino también en las reuniones de ingenieros, donde el asturiano puede dar un ‘feedback’ clave para pulir detalles. Una de las grandes cualidades del español es su pasión, casi obsesión, por la técnica. No en vano, quienes le vieron empezar destacaban de él que se quedaba con los mecánicos para preparar los karts, primero, y luego los progresivos monoplazas que ha ido llevando. Después, tanto en el Mundial de Resistencia como en el Dakar, la figura de Alonso fue clave para Toyota.

Estas virtudes convierten a Alonso en un ejemplo perfecto a seguir. Su obsesiva preparación física y mental -ahora ligeramente detenida por el accidente de bici que sufrió-, sus cualidades en la pista y sus aportaciones técnicas son valores que desde Alpine quieren aprovechar para enseñar a sus canteranos, los miembros de la Alpine Drivers Academy.

Guanyu Zhou (que sueña con convertirse en el primer chino en llegar al Gran Circo y con el que Alonso ya compartió box en los test de jóvenes pilotos), Christian Lundgaard, Oscar Piastri (estos tres estarán en F2), Caio Collet y Victor Martins (en F3) tendrán un profesor perfecto en la Fórmula 1, a los que hay que unir a Esteban Ocon, que ya ha señalado que su compañero Alonso es uno de sus ídolos de infancia.

“Fernando tiene casi 20 años de F1 a sus espaldas, por lo que su experiencia es de un valor incalculable para los pilotos jóvenes y en desarrollo. Desde consejos de entrenamiento mental y físico a cómo obtener lo mejor del coche”, resumía Laurent Rossi, CEO de Alpine Cars y hombre, por tanto, que paga el sueldo de Alonso.

“Apoya mucho al joven talento a través de sus propias iniciativas de equipo y se ha tomado el tiempo necesario para conocer a los pilotos de la academia. Estoy seguro de que será una inspiración para ellos“, insiste Rossi al respecto.

La aportación de Alonso al futuro no se va a quedar sólo en el legado que deje su palmarés. En su Museo y Circuito ha montado también una escuela para que los chicos que quieran dedicarse al automovilismo puedan contar con un apoyo y un inicial aprendizaje, como él tuvo con el recientemente fallecido Adrián Campos.

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