Laurent Chardard, de sobrevivir al ataque de un tiburón a luchar por las medallas en los Paralímpicos

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El subcampeón del mundo de 50 metros mariposa, Laurent Chardard perdió su brazo y pierna derechos tras un ataque de un tiburón. El nadador francés se encontraba practicando bodyboard cuando fue sorprendido por un escualo.

Chardard nació en Saint-Pierre (Islas Reunión), territorio de ultramar francés y se ganó el apodo de ´Baby Shark´ (pequeño tiburón) tras el incidente. “De repente vi una masa marrón grisácea, típica de un tiburón bulldog, que venía de abajo. Logré soltarme golpeándolo con la mano izquierda. Dicen que hay que golpear las branquias, pero no tengo ni idea de dónde le di, probablemente en la boca. Gracias a eso, se soltó y pude volver a subirme a la tabla”, comentaba en una entrevista para los medios de las Islas Reunión.

En esa primera embestida del animal le desgarró el brazo, pero el tiburón volvió a repetir el ataque esta vez mordiéndole la pierna mientras le llevaba al fondo, pero un socorrista logró rescatarlo con su moto acuática y pudo llevarlo a la orilla donde los médicos lograron frenar la hemorragia y salvarle la vida. “Yo sobreviví, pero no todos lo hicieron“.

Un agujero en la red antitiburones de cerca de dos metros de diámetro debido al fuerte oleaje facilitó que el escualo se colara y atacara a Chardard. A pesar de perder dos de sus extremidades nada frenó su pasión por los deportes acuáticos, ya que este joven ingeniero se fabricó su propia prótesis para poder hacer surf y bodyboard. “Poder entrar en el agua es una parte importante de mi vida. En cuanto tengo tiempo libre, intento ir a la costa para buscar la mejor ola”.

Chardard se trasladó a Francia continental en 2009 para estudiar ingeniería, y es considerado todo un héroe en Islas Reunión, ya que en 2015 participó en un rescate submarino en el que consiguió salvar, junto a un amigo, a una víctima que había perdido el conocimiento tras saltar a aguas profundas y se estaba ahogando. “La víctima se había hundido a unos siete u ocho metros de profundidad. Cuando llegué al fondo ya no tenía aire, pero no podía dejarlo, así que lo agarré y nadé hasta unos tres metros de la superficie cuando mi amigo Jeremy me ayudó a sacarlo”.

Tras su accidente, el deporte fue su método para reconstruir su vida, comenzó a practicar natación para poder reaprender y volver a subirse a una tabla. Allí sus entrenadores vieron su potencial y lo seleccionaron para entrar en el conjunto de natación paralímpico francés.

No se equivocaron con su predicción y este 30 de agosto, en el día de su cumpleaños, ha participado su primera final paralímpica, en los que se ha quedado a las puertas de las medallas en 50 metros mariposa, prueba en la que fue subcampeón del mundo en Londres 2019. A pesar de no haber conseguido el metal, aún tiene opciones de ello en las pruebas de 100 metros braza y 100 metros libre.

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