Los frentes abiertos Florentino Pérez: el sustituto de Zidane, Ramos, Mbappé, la Superliga, las obras del estadio…

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El Real Madrid es, posiblemente, la entidad deportiva más esquizofrénica del mundo, tanto por relevancia como por los continuos vaivenes en su estado de ánimo. Capaz de ser reyes de Europa y estar cuestionados continuamente, o ser elogiados sin ganar nada por luchar hasta el final. Todo ello propiciado con un aparato mediático bien lubricado, bien a favor, bien en contra.

Una de las figuras que más sensaciones encontradas provoca es Florentino Pérez. El presidente blanco nunca empata, o gana por goleada o pierde de manera estrepitosa, pero suele salir bien de las crisis… hasta ahora. La carta abierta por Zinedine Zidane tras su despedida han dejado claro que se le está yendo de las manos hacer malabarismos con tantos frentes abiertos.

Zidane se ha bajado del barco, en sus palabras, porque el Real Madrid ya no le daba la confianza que necesitaba. Las continuas filtraciones (de las que él también ha participado cuando le ha venido bien, como todos) acerca de su futuro en plena lucha por los objetivos deportivos han hecho que deje por tercera vez el equipo.

Pérez considera esto como una traición (y van tres veces que lo hace, dos como entrenador), dejándole un ‘marrón’ importante: encontrar un sustituto. Allegri ya se ha cansado de esperar y ha aceptado regresar a la Juventus, donde alcanzó sus mayores cotas de éxito como técnico, y la terna se va reduciendo cada vez más.

Antonio Conte dejó el Inter de Milán campeón, consciente de que Florentino ya le tanteó en el pasado, mientras que Mauricio Pochettino no ve con malos ojos encontrar acomodo en el Bernabéu si consigue salir del PSG donde no ha logrado los éxitos planteados. En la recámara, Raúl González, sobre el que hay dudas acerca de si está listo para semejante reto… sobre todo porque es una bala en la recámara para Florentino que aún no quiere gastar.

Por su preponderancia en el equipo es quien se está llevando todos los focos, pero Sergio Ramos no es, ni mucho menos, el único que tiene la puerta más que abierta. El capitán ni renueva ni se va, queda un mes para que acabe el contrato y la oferta (un año y un 10% menos de sueldo) se tambalea, toda vez que quedarse fuera de la Eurocopa le ha dejado en shock por lo inesperado.

Pero igual que Ramos hay otros jugadores que no tienen garantizado su futuro, ni muchísimo menos: Lucas Vázquez, Marcelo, Asensio, Isco, Varane… Y eso sin contar con los cedidos que regresan, como Gareth Bale, Martin Odegaard o Dani Ceballos.

A Florentino Pérez le vendría muy bien tener un director deportivo, más allá de José Ángel Sánchez (director general y brazo ejecutor), para resolver esto.

Pocos fichajes, por no decir ninguno, ilusionarían más al madridismo en esta situación que el de Kylian Mbappé. La renovación que requiere el club blanco para volver a ser la referencia y meter miedo en el panorama internacional (más aún) requiere de un crack de su altura. El francés no puede hacer más guiños, sólo le falta decir públicamente que quiere jugar en el Real Madrid, pero hay muchas piedras en el camino.

El PSG tiene ante sí un dilema: aceptar venderle por un precio cercano a los 100 millones, menos de la mitad de su tasación de mercado, o que se vaya en un año gratis y pierdan toda la plusvalía posible. Nasser Al-Khelaifi y Florentino Pérez tienen (tenían) una relación muy fluida y la operación se negociará entre ellos.

Si no es posible hacerse con el galo, la alternativa (que no está mal) es Erling Haaland… pero el Borussia Dortmund no está dispuesto a negociar. Se viene un verano movido en el mercado.

No serán los únicos posibles. David Alaba es un fichaje de renombre, y necesario para refozar una zona claramente necesitada, pero ilusiona lo justo. Vendrá muy bien en lo deportivo, pero no es de los jugadores que llenan las gradas.

¿Cómo es posible que una entidad financiera de la magnitud de JP Morgan se enfangue en un proyecto como la Superliga? Esta es una de las preguntas de base que están sin respuesta aparente, pero que se explica en parte por la implicación personal de Florentino Pérez.

El fiasco rotundo del proyecto que venía a salvar al fútbol se ha focalizado como un fracaso personal del presidente blanco. Las consecuencias aún están por ver, si bien la UEFA no deja de amenazar con dejar fuera al Real Madrid, al Barcelona y a la Juventus de sus competiciones si no dan su brazo a torcer. Y aunque lo hagan, tendrán secuelas.

En el ámbito ‘macrofutbolístico’, Florentino tiene que resolver esta papeleta, que trasciende con mucho lo meramente deportivo: ¿cuánto dinero va a costar este intento de golpe de Estado al ‘statu quo’ del fútbol mundial?

Las obras del nuevo estadio Santiago Bernabéu siguen en marcha, pero con algo de retraso según el calendario previsto. Si todo va bien, para finales de este 2021 o principios de 2022 ya estará en condiciones óptimas para su uso, algo que urge y mucho a Florentino Pérez.

El previsible retorno que pretende conseguir es algo que requiere tiempo, más ahora con las proyecciones tan dubitativas que hay en la fase pospandemia. Si la recuperación va bien, el nuevo feudo blanco se convertirá en una fuente de dar ingresos. Si hay que apretarse más el cinturón…

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