Los niños prodigio del deporte: del 'Pequeño Hércules' al futbolista que debutó con 12 años en Primera

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La profesionalización del deporte ha hecho que, cada vez más, los niños que deben estar formándose acaban compartiendo pista o cancha con adultos hechos y derechos, o bien realizando marcas impropias para su edad.

El último caso es el del niño de 10 años que ya es capaz de hacer los 1.000 metros en menos de tres minutos, una marca que no está al alcance de muchísimos adultos ya formados. Es uno más de esos niños prodigio que apuntan muy alto y que si su progresión y cuidado es correcto puede acabar siendo una estrella.

Estos son algunos de los casos de jóvenes que, sin llegar a los 13 años, ya han copado titulares por sus éxitos deportivos.

De cuando en cuando se vuelve noticia el último niño con un cuerpo de culturista que provoca divisiones, entre los que admiran que se dedique desde tan temprano a tan dura disciplina y los que lo consideran una aberración.

Uno de los casos más recordados es el del llamado ‘Pequeño Hércules’, el estadounidense de origen ucraniano Richard Sandrak. A principios del 2000, con apenas 8 años, ya participaba en concursos y exhibiciones como Mister Olympia o el Arnold Classic que promueve Arnold Schwarzenegger.

La caída en desgracia de su padre (condenado a prisión por maltrato a su esposa) hizo que dejase de entrenar, y se ha centrado en su labor como intérprete, entrenador y nutricionista.

Si se consulta el libro Guinness de los Récords en la página de kitesurfing, aparece un nombre español: Gisela Pulido. El 4 de noviembre de 2004 se proclamó campeona del mundo, con sólo 10 años y 294 días. Desde entonces hasta hoy ha ganado nueve mundiales más.

A sus 28 años sigue en activo y siempre ha señalado que pretende hacerlo mucho más tiempo. Cuando se retire batirá, con toda probabilidad, otro récord: el de años en activo en una misma disciplina. Para eso queda mucho, según ha señalado ella muchas veces.

Una de las entradas más comentadas en los pasados Juegos Olímpicos de Tokio fue la del skate, en sus modalidades de park y street. En ambas categorías se han batido récords de precocidad: Momiji Nishiya (13 años), Rayssa Leal (13 años) y Funa Nakayama (16 años) fue el podio de la categoría street, el más joven de la historia olímpica.

Pero es en park donde se encuentra el hito de Kokona Hiraki, que con su plata a los 12 años y 343 días se convirtió en la medallista más joven en estos Juegos y la séptima más precoz de la historia. Si hubiera ganado el oro, habría superado la marca de Marjorie Gestring, saltadora de trampolín que ganó el oro en Berlín’36 a los 13 años.

En Tokio, la deportista más joven en competir fue la jugadora siria de tenis de mesa Hend Zaza, de 12 años, que participó en el equipo de refugiados. Cayó en primera ronda, pero dejó su marca.

El más pequeño en representar a España en unos Juegos Olímpicos fue el remero Carlos Front, que formó parte del 8 con timonel de Barcelona 92 con 12 años.

Futbolistas con 17, 16 o incluso 15 años han llegado a debutar en las grandes ligas. En España, Luka Romero (recién traspasado al Lazio) batió el récord de precocidad en el Real Madrid-Mallorca de junio de 2020, con 15 años y 219 días.

Con menor edad debutaron jugadores de la talla de Radamel Falcao (13 años y 112 días con Lanceros Boyacá, de Primera B colombiana), Freddy Adu (14 años, con el DC United), o aquel fichaje obligado del PC Fútbol, Haruna Babangida, que aún hoy es el más joven en debutar en la historia del Barça con 15 años. Ninguno de ellos es, ni mucho menos, el futbolista de menor edad en disputar un encuentro en la élite.

Ese honor es, y posiblemente será a perpetuidad, para Mauricio Baldivieso. El 19 de julio de 2009 entró en la historia del fútbol gracias a que su padre, Julio César Baldivieso, le hizo salir para disputar los últimos minutos del partido entre Club Aurora y La Paz FC.

Tenía solo 12 años y sus rivales no tuvieron ningún tipo de piedad con él, pero logró convertirse en el futbolista más joven en debutar en una Primera División reconocida por la FIFA. Su estreno provocó tal polémica que los directivos del equipo le echaron a él y a su padre.

Está sin equipo desde 2018 y nada hace pensar que vaya a volver a jugar. Tiene 25 años.

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