Los pecados de Koeman en el tortuoso arranque de temporada del Barcelona

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El Barça volvió a tener una noche para el olvido contra el Granada y suma ya más partidos sin ganar que haciéndolo esta temporada. Un empate que salvó Araújo pero que retrató, una vez más, las carencias de ideas de juego y creatividad del equipo. Pese a que los visitantes se adelantaron en el minuto 2, los de Koeman no pudieron empatar hasta el último minuto antes del descuento.

El holandés es el gran señalado por la situación que atraviesa el equipo y tiene las horas contadas en Can Barça. El “tiki-taki” no va con él y su idea de juego tampoco va con el equipo, como se ha demostrado precisamente contra el Granada. La del pasado lunes, una imagen de resignación y de falta de ideas tácticas alarmante.

La vida lejos del tiki-taka existe, véase el Chelsea o el Bayern, pero hay que saber dónde, y esa orientación es precisamente la que parece faltarle a Koeman. El entrenador se resigna cada vez que se le habla del juego de toque pero tampoco ofrece una idea de juego ni que funcione en su resultadismo ni que ilusione a la afición.

Si bien la idea de meter a Araújo y a Piqué de manera desesperada para rematar centros no era del todo descabellada, sí que lo es el hecho de que tenga que recurrir a ello. Los espacios estaban en la banda, sí, pero colgar centros a discreción sin ningún tipo de rigor o de estrategia para buscar desenredar la maraña de jugadores rivales en defensa demostró no ser la opción.

Y es que hasta 54 balones colgaron los culés, con solo 14 fueron efectivos. El Barça no domina el juego como hacía antaño y no es por falta de calidad de jugadores, ya que futbolistas del perfil de Busquets, Sergi Roberto o Frenkie de Jong, que han nacido con el fútbol de toque pueden -o deberían- ofrecer más fútbol que poner balones ‘a la olla’.

El principal señalado en defensa en los últimos partidos del Barça está siendo el recién llegado. A Eric, quien atesora un enorme e indudable potencial, se le está quedando grande el puesto de titular y se nota que le falta adaptarse al nivel que requiere este equipo. No es su culpa, puesto que a sus 20 años ha aterrizado en un equipo que hace aguas por todos lados y que si además de su crisis en la zona de ataque se le añaden dudas en defensa, la situación solo puede ir a peor.

El central tiene que tener paciencia e ir integrándose poco a poco en las dinámicas de la plantilla para que ambas partes salgan ganando y él, personalmente, crecer de forma sana y poder ser el gran jugador que apunta a ser. Sobre todo, teniendo en cuenta que la pasada temporada no llegó a 15 partidos disputados con el City.

Una mala apuesta de Koeman. En un mercado de fichajes en el que hubo tantos movimientos, el refuerzo que pidió el técnico para su delantera (considerando a Depay y Agüero como fichajes estratégicos al llegar gratis) está dejando muchísimo que desear. El técnico destacó en su presentación el remate de cabeza como su gran virtud y, si contra el Bayern su actuación dejó que desear, el partido de los 54 centros contra el Granada parecería sobre el papel su escenario perfecto para lucirse.

Nada más lejos de la realidad, ya que Luuk volvió a dejar muy fríos a los aficionados azulgranas. Sobre todo, teniendo precisamente en su cabeza la oportunidad más clara del equipo para empatar el partido todavía en la primera mitad. Un remate prácticamente a bocajarro en el borde del área pequeña que de manera incomprensible mandó por encima del travesaño.

El canterano debutó esta temporada en el minuto 74, cuando entró por Busquets, pero más que por confiar en que pudiese hacer algo distinto parecía que Koeman le dio entrada de manera resignada. Una mezcla entre un “a ver si se dan cuenta de que no va a hacer nada” y un “por probar, que no falte”. Y es que, en un partido en el que casi cada balón que tiene el Barça va colgado al área, poco puede aportar de diferencial Riqui.

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