Maverick Viñales y Yamaha: guerra total y divorcio casi obligado entre acusaciones de 'bullying'

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Maverick Viñales es un piloto de carácter. De mucho carácter. Posiblemente sea uno de los corredores españoles más encendidos de las decenas que han defendido la bandera española en el Mundial de MotoGP en su historia.

Ahora está en un momento crítico. Su relación con Yamaha no pasa, ni mucho menos, su mejor fase, hasta el punto de que los rumores de una ruptura total del contrato que les une hasta finales de 2022 se han convertido en un clamor en el paddock.

Ni el piloto está a gusto ni el equipo hace nada para ocultarlo. Pese a que ganó en la primera cita del año, poco a poco sus resultados han ido decayendo hasta que en la última cita en Alemania, marcada por la histórica victoria de Marc Márquez, quedó último. Mientras su compañero Fabio Quartararo es un firme candidato a ganar el Mundial, con tres victorias hasta el momento, él ha caído del ‘top 5’.

Viñales no se corta ni un pelo. Sus palabras antes de la cita de Assen de este fin de semana, en la rueda de prensa oficial, son toda una declaración de intenciones. “No se trata de si estoy contento o no. No me sentí respetado como piloto y nunca había estado en esa posición como piloto al acabar último en una carrera. Otras veces era ‘ya lo intentaremos solucionar en la siguiente’, pero esta vez me ha dolido y no lo voy a olvidar. Estoy convencido de que en Assen lo puedo hacer bien por ser una pista que me gusta, pero, por otro lado, estoy muy enfadado. Nunca había estado tan enfadado en mi vida“, insistió.

Las acusaciones son directas hacia el equipo. Viñales presume de copiar la telemetría de Quartararo. “En Assen, copiaré exactamente todo. Veremos dónde estamos, pero no debería ser así. Deberías buscar tu puesta a punto, hacer la moto para tu pilotaje, pero estoy forzado a hacerlo porque no puedo seguir perdiendo tiempo, perdiendo sensaciones”, insistió.

La tensión de Viñales y Yamaha viene de lejos. En 2019 rompió con Ramón Forcada, que había sido técnico de Jorge Lorenzo, entre acusaciones mutuas de mala relación y de tensión constante.

En ese momento le pusieron a Esteban García (que ya había sido su jefe de mecánicos en 2013, cuando ganó el título de Moto3), al que le acaban de cambiar para ponerle a Silvano Galbusera, ex de Valentino Rossi. Todo para intentar que Viñales recupere las buenas sensaciones… o para directamente desquiciarle del todo y que rompa el contrato.

Lo cierto es que en este fin de semana en Assen habrá muchas miradas puestas en el piloto de Roses. Maverick, por su parte, ha cumplido con su trabajo: mejor tiempo en la FP2, marcada por el agua. Dentro del garaje la paz no será tan sencilla de conseguir.

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