Muere un jugador de rugby de 31 años de un infarto en pleno partido y provoca una movilización legislativa

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La muerte súbita en el deporte vuelve a copar las primeras líneas informativas en Gran Bretaña. El jugador de rugby Alex Evans, de 31 años, murió el pasado sábado durante un partido de su equipo, el Cwmllynfell RFC, y el Crynant. El ala del equipo local se desplomó cuando estaba corriendo, lo que provocó escenas de pánico entre sus compañeros y sus rivales.

Los servicios de emergencia llegaron inmediatamente, y una ambulancia le evacuó a un hospital inmediatamente, pero no se pudo hacer nada por su vida. La causa de la muerte se estableció como un infarto y se ha descartado que se debiera al consumo de sustancias o medicamentos no prescritos.

El club ha expresado su dolor en las redes sociales, calificando a Evans como “un hermano” al que echarán mucho de menos.

La muerte de Evans ha suscitado un debate en todo el Reino Unido y, en concreto, en Gales. La falta de medidas médicas en los campos e instalaciones deportivas de la región han salido de nuevo a la luz con este infarto, que podría no haber tenido consecuencias fatales de haber tenido un desfibrilador en el campo.

Tom Giffard, miembro del Parlamento por el partido conservador galés en representación del Suroeste de Gales, ha elevado este suceso a petición a la Cámara. Próximamente se va a presentar una propuesta para que todos los clubes deportivos de Gales (y en un futuro de toda la Unión) cuenten con desfibriladores en sus instalaciones.

El ‘National Wales’, uno de los principales periódicos del país, ha publicado un artículo en el que demuestra que Gales es una de las regiones con peor tasa de supervivencia en caso de infarto fuera de un hospital y las peores cifras de todo el Reino Unido. Se estima que 6.000 galeses sufren un fallo cardíaco fuera de una instalación médica al año.

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