Niko Sherazadishvili, destrozado tras perder en Tokio 2020: "No tengo ganas de ver un tatami"

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Niko Sherazadishvili ha pasado del cielo al infierno en pocas horas, precisamente, las mismas que duró su participación en los Juegos Olímpicos de Tokio, donde llegó como uno de los grandes favoritos para el oro en judo en la categoría de hasta 90 kg. Sin embargo, se despidió de manera temprana, cayendo en cuartos y luego en la repesca, habiendo sido más protagonista fuera que dentro del tatami.

“Estoy bastante dolido del resultado. Voy a necesitar tiempo para analizar todo lo que ha pasado, no estaba bien desde el primer momento, las sensaciones no eran las que deberían de haber sido para todo lo que había entrenado y preparado”, dijo tras recomponerse de la derrota el campeón del mundo.

“Iba a por la medalla, tenía ganas de darlo todo y mi preparación era para ganar, pero no sé qué ha pasado“, comentó apenado tras la triste caída después de vencer a sus dos primeros rivales de Mongolia y Suecia en combates largos, algo raro en el judoca que gana “normalmente antes de tiempo”.

A Niko se le complicó el camino cuando tuvo que enfrentarse en cuartos a Mikhail Igolnikov, su ‘bestia negra’ contra el que ha perdido en seis de las ocho ocasiones en las que se ha enfrentado. Tampoco tuvo suerte contra su rival en la repesca para intentar luchar por el bronce y cayó contra el uzbeko Davlat Bobonov, que terminó subiéndose al podio.

Tras confirmarse su eliminación de los Juegos, ‘Shera’ protagonizó una de las imágenes de la jornada, llorando desolado sobre el tatami y más tarde ante las cámaras, donde a penas pudo pronunciar unas palabras por el dolor de haber caído de manera tan temprana.

“Ahora mismo no tengo ganas de ver un tatami, ha sido un año muy duro”, aseguró el español antes de tranquilizar afirmando que tiene “la cabeza en las siguientes”. No obstante, todo apunta a que el judoca cambiará de categoría a -100 kg como él mismo decidió antes de los Juegos, por la dificultad de mantenerse por debajo de los 90 kg dada su altura, aunque “no es una excusa”.

Horas antes de su último combate, su entrenador Quino Ruiz ya advertía en declaraciones a Efe: “No lo he visto bien, no es el Niko al que estoy acostumbrado, no está al 100 %, la cabeza también es importante“.

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