Nilofar Bayat, la capitana afgana de baloncesto en silla de ruedas, afronta su nueva vida tras aterrizar en España

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En torno a las 20:30 del viernes 20 de agosto, el A400M del Ejército del Aire español que traía a casi 150 personas procedentes de Afganistán aterrizó en el aeropuerto militar de Torrejón de Ardoz. En ese pasaje lleno de esperanzas por un futuro más prometedor y tristeza por lo que dejaban atrás se encontraba uno de los símbolos de esta crisis, la capitana de la selección de baloncesto en silla de ruedas Nilofar Bayat.

De la mano de su marido Ramish, ambos caminaron (con dificultad, ya que tienen prótesis debido a las bombas talibanes que hace 20 años les afectaron) por la pista hasta que fueron recibidos por Félix Bolaños, ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, y Jesús J. Perea, Secretario de Estado de Migraciones, entre otras autoridades.

Casi algo abrumados por el recibimiento, el matrimonio cumplió con los preceptivos requisitos burocráticos y pasó la entrevista con los responsables de Cruz Roja presentes, que les ayudarán a partir de ahora a emprender una nueva vida en España lejos de la pesadilla en la que, previsiblemente, se iba a convertir su vida si se hubieran quedado en Kabul.

En total, 148 evacuados del país aterrizaron en este segundo avión. El número concreto de refugiados que acogerá España está por confirmar.

Una vez que se cumplan los plazos preceptivos, Nilofar y Ramish tendrán que decidir dónde van a vivir a partir de ahora. Su historia es un ejemplo de colaboración y esfuerzo a través de las redes sociales. Gracias a su amistad con el periodista Antonio Pampliega, se abrió un canal de ayuda en el que acabaron implicados el Consejo Superior de Deportes, la Federación Española de Baloncesto y varios clubes que se han volcado para ayudarles.

Dos de ellos ya han expresado su intención de fichar a Nilofar y ayudar al matrimonio a comenzar una nueva vida. El Minusval Melilla, de Segunda División, fue el primero en lanzar el guante, al que posteriormente se unió el mismísimo campeón de Primera, el Bidaideak Bilbao BSR. Vaya a la ciudad autónoma o a la vasca, Bayat y su marido tienen por delante un horizonte de esperanza que en su país se había apagado bajo el ruido de los AK47 del régimen talibán.

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