"Ojalá pudiera vivir de esto, pero no lo creo, así que seguiré apagando fuegos"

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El volcán de sentimientos que debe guardar en su interior apenas se percibe por fuera. Casi 24 horas después de comenzar la VDA, carrera estrella de Vall D’Aran by UTMB, Ionel Cristian Manole llega a la meta antes que nadie y, tranquilo, se frena y gira mientras la multitud aclama su hazaña, porque solo así puede definirse lo que acaba de conseguir: han sido 162 kilómetros con más de 10.000 metros de ascenso, han sido solo tres años corriendo hasta llegar aquí -su primer carrera, por probar, era una de 320 kilómetros- y es una vida loca entre los entrenamientos por la sierra madrileña, su hijo recién nacido y el cuerpo de bomberos de Fuenlabrada en el que logró plaza tras 7 años de oposición. Antes, una vida en Rumanía, un cambio de rumbo a Granada para estudiar informática y la mudanza a la localidad de Los Molinos (Madrid). Quizás fuera el destino de este caballero que se acaba de instalar por méritos propios en la élite del trail running mundial. Ya tocaba.

Empezó la carrera ya mandando, ¿era el plan o pensaba que podía fundirse?

No tenía una estrategia clara. Quería salir con la cabeza y aguantar con ellos, pero vi que salieron conservadores y quería ponerme a prueba para ver cuánto tiempo podía imponer mi ritmo. Era una prueba para UTMB.

Habrá tenido sus baches durante la carrera…

Fue bien hasta el kilómetro 60, que tuve un bajón por el estómago. Después tuve otro cuando vi que me alcanzaban, pero volví a apretar todo lo que pude. Al final, las dos últimas subidas ya no se me acercaron.

¿Se esperaba una carrera tan dura?

Sí, porque estuve hace unas semanas y me hice los últimos 100 kilómetros en dos días y sabía que era durísima. El recorrido de la UTMB no tiene nada que ver. Esto es prado para arriba y prado para abajo, un laberinto de piedras y lagos… muy duro.

¿Cuánto entrena semanalmente y cómo compagina todo?

Entreno todos los días, unos 100 kilómetros más la bicicleta. Alguna vez he llegado a 150 pero muy puntualmente. Poco a poco voy llevando todo adelante, porque lo más importante es mi familia.

¿Sus compañeros del cuerpo qué le dirán?

Están muy contentos. Ellos fueron los que me metieron esto de correr en el cuerpo.

Qué se hace más duro, ¿apagar un fuego o una carrera de 24 horas?

Es más importante apagar un fuego.

¿Le da para vivir el trail running?

A mí no, pero ojalá me diera. Seguiré apagando fuegos. Yo de momento he gastado más dinero que ganado corriendo.

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