Pedro Acosta: "Después de Catar eliminé mis redes sociales, una de las mejores decisiones que he tomado últimamente"

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“¿Pero quién es ese chaval?”. Esta frase se ha escuchado cada fin de semana que ha habido Gran Premio de motociclismo en este 2021. Se refieren a Pedro Acosta Sánchez (Mazarrón, Murcia, 25 de mayo de 2004), que a sus casi 17 años está rompiendo todos los récords habidos y por haber.

Sólo lleva cuatro carreras en el Mundial y su mirada no sólo está puesta en ganar el título de Moto3, algo que si la suerte y el acierto le acompañan conseguirá, sino en subir inmediatamente a Moto2 y de ahí, el salto a MotoGP.

Sus récords son sólo parte de su peculiar historia: su ídolo es el legendario Kevin Schwantz. Como aquel, su manera de frenar es toda una revolución y parece impropia de un chico con brackets al que los éxitos no le han hecho despegar del suelo. Y para evitar que la cabeza se le llene de pájaros, una decisión radical: adiós a todas las redes sociales. No estamos ante el heredero de Marc Márquez, porque tiene muchas diferencias, pero sin duda sí es quien dará más que hablar a no mucho tardar.

Antes del GP de Francia, en el legendario Le Mans que aún no conoce, y después de una jornada de entrenamiento, nos atiende desde su motorhome.

Yo soy Pedro Acosta, vivo en Murcia y ahora estoy en el Campeonato del Mundo de Moto3 y todo me está yendo muy bien.

Desde que entré al equipo en noviembre ellos se adaptaron muy bien a mi y yo a ellos. Todo esto y el entrenamiento que hice con Paco (Mármol), mi entrenador, ha ayudado a acelerar el proceso.

Aún estoy aterrizando. En Catar leí mucho las redes sociales y creo que me hizo daño y decidí eliminarme instagram, twitter, facebook… Lo eliminé todo. Ha sido de las mejores decisiones que he tomado últimamente. Me ha ayudado a estar más concentrado en lo que tengo que estar. Prefiero no leer nada y estar en lo que debo, que es en pilotar.

Ah, vale (risas).

Empecé hará unos 11 años, porque un día que mi padre fue a rodar a Cartagena, fui con él y fue el primer día que Paco abrió la escuela. Como yo vi a tantos niños probar, yo fui una semana después. Fue una de las mejores cosas que he hecho en la vida. Es lo único que hago y para lo que vivo.

He vuelto, sí. Mazarrón es un sitio de los mejores. Es un pueblo pequeño, todo el mundo te conoce y saben cuándo no tienen que molestar. Sí ha venido el primo o el hermano, pero es lo normal. Hay que darles las gracias al pueblo. Yo entiendo que mucha gente quiera verme, pero han hecho el esfuerzo de no ir a mi casa, no hablar con mis padres y dejarme estar centrado en lo que debo estar.

Era espectáculo. Es como si a un niño le pones un boli con luces, siempre le va a llamar más la atención.

Yo entreno con una moto de 600cc, que me ayudará a dar el salto a Moto2. Soy un piloto al que le gusta la moto grande y es el estilo que te da. Es el que me ha inculcado Paco en nuestra escuela y los monitores, como Adrián Cases. Son expilotos que nos han ayudado a mi y al resto muchísimo.

Es el hombre que confió en un niño y en la locura de ese niño. Sin él y sin mis padres no estaría aquí. Él me ha dado todo lo que ha tenido y me ha enseñado todo lo que ha sabido para que esto lo hagamos juntos.

Ninguno me ha tocado demasiado. Si tú sabes cómo estás trabajando, todo llega. Yo me preparé para un Mundial, para el nivel que hay en un Mundial. Lo que yo pensaba es que la gente se habría preparado mejor. Igual es que cuando llegan se relajan un poco, pero nosotros seguiremos trabajando como estamos haciendo.

Yo tenía claro a principio de año que las cosas no iban a ser fáciles, pero la adaptación está siendo bastante rápida. ¿Si estoy preparado para cuando llegue algo malo? Claro que sí. Si nos sale una carrera está bien, y si no, aprenderemos. Es mi año de ‘rookie’ y no tenemos ninguna presión.

Fue bonito, es el primer podio en un Mundial, pero tenía la sensación dentro de que podía haber ganado. Ese día estaba un poco cabreado, podía haber dado un poco más. Pero bueno, empezar el Mundial con una segunda posición estuvo bastante bien.

Prefiero no pensar en eso y pensar mejor en lo que va a pasar en Le Mans.

No he ido nunca a Le Mans, pero los circuitos nuevos se me suelen dar bien, así que espero que este sea uno de ellos. Lo importante será pasar a la Q2 y ya en la carrera mostraremos lo que hemos trabajado.

Por ahora tenemos una de las mejores relaciones entre compañeros de equipo. Mis mecánicos son los suyos, sus mecánicos son los míos, compartimos datos, él me cuenta sus problemas y yo los míos… Tenemos una buena relación. Si algún día deja de ser así la relación es porque estaremos los dos luchando por un campeonato.

Estamos en mayo y vamos a Le Mans, y la temporada acaba en noviembre en Valencia. El objetivo sigue siendo divertirme, seguir trabajando con el equipo y prepararme para el año que viene.

El pelo no, soy de tatuajes. Y tengo uno pensado, en honor a Catar, la carrera que gané desde el pitlane, mi primera victoria. Si gano el Mundial a la primera, seguro que habrá un tatuaje.

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