Preguntas sobre la candidatura de Madrid 2036 para albergar los Juegos Olímpicos: ¿hay opciones reales?

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El proyecto de convertir Madrid en una sede olímpica se ha reactivado públicamente cuando menos se esperaba. Lo adelantó Begoña Villacís, vicealcaldesa de la capital de España, lo que ha pillado a contrapié a todas las partes involucradas, incluido al propio alcalde, José Luis Martínez-Almeida, y al Comité Olímpico Español, que no contaban con que se adelantase el anuncio de un proyecto en el que llevan tiempo trabajando.

Alejandro Blanco, presidente del COE, y Martínez-Almeida han mantenido una reunión para seguir trabajando en convertir “algún día” (no es casual la expresión usada en el comunicado de la entidad) a Madrid en sede olímpica, si bien quieren ir despacio y conseguir antes “un amplio acuerdo social y de la unidad institucional, al tratarse de un proyecto que concierne a toda España”. Y es que, ahora mismo, las cuitas políticas tienen más que decir sobre el proyecto que la propia capacidad del país para ser sede.

Estas son algunas preguntas y sus correspondientes respuestas que se pueden dar ahora mismo al respecto.

Es la pregunta del millón. Tras las candidaturas fallidas de 2012, 2016 y 2020, se guardó en un cajón el proyecto hasta que la coyuntura fuese más favorable. La crisis política, económica y social que surgió después hizo que la capital española no se presentarse ni para 2024 (será París) ni para 2028 (Los Ángeles) ni para 2032 (Brisbane).

El cambio de filosofía de elección del COI, que ya no hace competir a unas ciudades con otras sino que se decide de manera interna en Asamblea, ha hecho que los que están detrás del proyecto consideren que es el momento adecuado. De facto, las tres próximas citas olímpicas se han elegido ‘a dedo’.

Tras unos Juegos en Asia (Tokio 2020 y los próximos de Pekín 2022 de invierno), el regreso a Europa en 2024, el viaje a América y después a Australia, la geopolítica olímpica apunta a que Madrid estará en buena posición estratégica para volver a ser elegido. África está, a día de hoy, prácticamente descartado.

Realmente nunca se cerró ese cajón. Las tres candidaturas fallidas en 2012, 2016 y 2020 dejaron un regusto muy amargo en las autoridades y sobre todo en la propia población, que acabaron convirtiendo el lema de “Tengo una corazonada” en “Tengo una cabezonada”.

Desde el COE, con Alejandro Blanco al frente, nunca han ocultado su intención de convertir a Madrid en sede. Es el gran sueño del presidente olímpico prácticamente desde que llegó al cargo en 2005. Sin embargo, el contexto político y social ha obligado a dar pasos muchos más lentos de lo que hubieran deseado.

En el comunicado de la reunión entre él y Almeida aseguran: “en relación con la candidatura, ambos han acordado que el Ayuntamiento irá siempre de la mano del Comité Olímpico Español para buscar el mejor momento y la mejor estrategia para conseguir que Madrid sea sede olímpica en el futuro”.

Sí. España, en relación a otros países europeos y potencialmente rivales, cuenta con algunas de las instalaciones más modernas y las que no, se pueden hacer o actualizar sin muchas complicaciones. Estadios como el Wanda Metropolitano o el nuevo Santiago Bernabéu entrarán de lleno en la candidatura si va hacia adelante.

La Caja Mágica, sede del Mutua Madrid Open, tiene proyectado una ampliación que aumentará su capacidad en 10.000 espectadores más, lo que puede convertirlo en uno de los puntos neurálgicos no sólo para el tenis, sino para otros deportes. Además, el proyecto del Centro Acuático aledaño al feudo rojiblanco, actualmente paralizado y sin noticia de que vaya adelante, se reactivará inmediatamente para que esté a tiempo para 2036, así como el Canal de Aguas Bravas de La Gavia.

Desde el Gobierno se está potenciando la candidatura de Pirineos-Barcelona para los Juegos Olímpicos de invierno de 2030, y este es un factor muy a tener en cuenta. Mediática y económicamente su impacto es mucho menor que los de verano, tanto en potenciales ganancias como pérdidas.

El mismo Pedro Sánchez prometió que Aragón y Cataluña partirán “en igualdad de condiciones” para presentar la candidatura el próximo año. Si sigue adelante el proyecto de Madrid 2036, se tendrán que replantear los esfuerzos para uno o para otro.

El proyecto está en una fase muy embrionaria aún, por lo que económicamente es complicado augurar cuál será la inversión necesaria. La celebración de unos Juegos Olímpicos no suele ser un buen negocio desde el punto de vista económico: el caso de Montreal 1976 es el que siempre se pone de ejemplo, ya que aún a día de hoy están acabando de pagar algunas de las infraestructuras.

La nueva situación macroeconómica que ha quedado tras la pandemia ha abierto un incierto futuro, con lo que las previsiones a 15 años vista son muy atrevidas.

Las fricciones entre Moncloa, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento pone un gran interrogante en las intenciones de todas las partes. Desde el Consejo Superior de Deportes apuntan a que debe ser el consistorio quien presente la candidatura y en boca de José Manuel Franco, el presidente del CSD, han presionado para que lo hagan. Pedro Sánchez, por el momento, guarda silencio.

Otro asunto es el apoyo de la población. Los vecinos de Madrid aún tienen muy presente lo ocurrido en las anteriores candidaturas, por lo que se muestran divididos entre los que quieren vivir en su ciudad un acontecimiento de la envergadura de unos Juegos Olímpicos y los que lo consideran un delirio megalómano de las autoridades, amén de un gasto innecesario que puede hipotecar el futuro de la ciudad.

Aunque el COI no tiene un calendario cerrado al respecto, tradicionalmente se hace con siete años de margen: se espera que sea en 2029 cuando se decida quién albergará esos Juegos de 2036.

Antes del estallido de la pandemia, había muchas ciudades en la terna: Roma, Hamburgo, Moscú… Todas ellas se han retirado de manera abrupta, después de echar cuentas, pero no se puede descartar que, una vez estabilizada la situación macroeconómica, puedan jugársela a semejante proyecto.

Sin embargo, desde el COI ven con mejores ojos una posible candidatura coreana, bien en la capital de Corea del Sur, Seúl (que ya albergó los Juegos de 1988), o en la del Norte, Pyongyang. Incluso se especula con una candidatura conjunta de toda la península, un evento histórico que uniría por primera vez desde 1948 a los dos países en un proyecto común. Thomas Bach, presidente del COI, ya ha tenido contactos con representantes de ambos países.

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