Sergio Ramos, la garra del Real Madrid que acabó rompiendo los platos con Florentino Pérez

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Sergio Ramos ya es historia del Real Madrid. Aunque su salida no ha sido, ni mucho menos, la deseada, el ‘camero’ deja el club en el que se ha convertido en una de las mayores leyendas del fútbol mundial.

Cuando llegó desde el Sevilla lo hizo como lateral, pero poco a poco se fue reconvirtiendo en un central de altura mundial. Considerado incluso como un posible Paolo Maldini a la española, es su carácter irredento y su manera de liderar la que han dejado huella en el Real Madrid, al que ahora tendrá que decir adiós por no saber o no poder renovar en las condiciones que él quería.

Sus números con la elástica madridista hablan por sí mismos: 671 partidos oficiales, 101 goles (el defensa más goleador de la historia blanca), cinco Ligas, cuatro Champions League, dos Copas del Rey, cuatro Supercopas de España, tres Supercopas de Europa y cuatro Mundiales de Clubes.

Pasó por diferentes etapas en el club, pero a favor del vestuario pero sin llegar a enfrentarse al entrenador. En los años convulsos de José Mourinho fue cuando empezó a asumir más el rol de capitán, toda vez que con su amigo Iker Casillas llegó a tener sus más y sus menos. Con la salida del portero, con quien formó una dupla imparable tanto con el Madrid como con la Selección española campeona del mundo y de dos Eurocopas, el brazalete fue suyo. Ahí comenzó la era de gloria con el Madrid, la de las cuatro de cinco Champions, en las que él fue protagonista constante.

De todos los goles que ha hecho, de penalti a lo Panenka, de zapatazo fuerte, o de cabeza, sin duda el que será recordado por la eternidad es el que marcó en Lisboa en la primera final de la Champions League frente al Atlético. Suyo fue el empate 1-1 que luego acabó convirtiéndose en victoria blanca, y suya fue la responsabilidad, ahí sí compartida con Casillas, de devolver al Real Madrid a la élite del fútbol europeo. Aquel entrenador era Carlo Ancelotti, que ahora ha vuelto.

Todo acabó rompiéndose por no querer rebajarse un 10% del sueldo, aunque será una parte menor de una relación no tan buena con Florentino Pérez. El capitán y él siempre tuvieron una relación de respeto y en momentos de cariño, pero cada renovación se convirtió en un tira y afloja constante. Rumores de ofertas de China, del Milan o últimamente del PSG (e incluso el Sevilla) parecía que iban a acabar forzando a que Pérez claudicara, pero las circunstancias en las que se ha producido esta ruptura jugaban a su favor en la negociación: Ramos sigue siendo uno de los mejores, pero ya no es el mejor.

Aunque todo se ha reducido a lo económico, al final ha sido Florentino quien ha ganado. Este jueves, en la despedida, se encargará de recordar los títulos logrados con el Real Madrid y Ramos tendrá que decir que se va del equipo de su vida, con permiso del Sevilla que fue donde despuntó.

Más allá del final, la historia de Sergio Ramos y el Real Madrid no se puede considerar sino como gloriosa y legendaria, y siempre podrá volver al club de su vida, ya retirado, para volver a pisar el campo donde se elevó al Olimpo del fútbol.

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