Tokio invita a volar sin complejos ni miedos en su apertura de los Juegos Paralímpicos

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Tokio dio este martes oficialmente por inaugurada la XVI edición de los Juegos Paralímpicos de Verano, que se desarrollarán en la capital japonesa hasta el 5 de septiembre, con una Ceremonia de Inauguración que invitó a volar sin complejos ni miedos en un mundo necesario de su diversidad y solidaridad para seguir mirando hacia delante.

El Comité Organizador optó por desarrollar una apertura bajo el concepto de ‘Tenemos Alas’ para transmitir lo que supone para la ciudad acoger esta cita y convertirse en la primera en celebrar en dos ocasiones el mayor evento deportivo del mundo de la discapacidad.

Un cuento de esperanza, con un punto de encuentro tan común en la vida de cualquier ciudadano como un aeropuerto, en esta ocasión un para aeropuerto, y con un mensaje a mirar hacia delante con unidad pese a estos difíciles momentos por la pandemia, fueron los puntos centrales del ‘show’ del Estadio, durante estas casi próximas dos semanas, Paralímpico.

Para ello, los creadores de la ceremonia le dieron el protagonismo a un pequeño avión interpretado por una niña japonesa de 13 años en silla de ruedas, que desea más que nada volar, pero que ha perdido toda esperanza de poder hacerlo por contar sólo con una ala, olvidando que cada uno tiene sus propias alas y que con coraje y sin dudar en extenderlas todo lo posible, se puede alcanzar lo que uno se proponga.

Y para lograr vencer ese miedo a ser diferente, acuden a ella no sólo otros ‘aviones’, diversos todos ellos, sino personajes de fuera del para aeropuerto que, en uno de los momentos más eléctricos y con los acordes de la banda sonora de ‘Kill Bill’, son los que finalmente le hacen encontrar el coraje para volar feliz y olvidar todos sus complejos.

UNA DELEGACIÓN ESPAÑOLA FESTIVA

Pero antes de todo eso, se vivió el tradicional desfile de los participantes, encabezados por el Equipo de Refugiados, con la atleta siria Alia Issa y el nadador Abbas Karimi, único deportista en la cita de Afganistán, cuya bandera también desfiló, portada por un voluntario en señal de solidaridad con el país y los complicados momentos que está viviendo tras la llegada al poder de los talibanes.

España, abanderada por la nadadora tinerfeña con discapacidad intelectual Michelle Alonso, doble campeona paralímpica, y el ciclista valenciano con discapacidad física Ricardo Ten, ganador de seis medallas y en sus sextos Juegos, fueron los encargados de liderar a una alegre y festiva delegación española.

Ataviados con chaqueta roja y un polo blanco con la imagen de una menina de Diego Velázquez, también reflejada en el sombrero, los casi 140 deportistas y técnicos que desfilaron en el estadio, que dio a conocer los nombres de todos ellos en los panales que rodean las tribunas mientras caminaban hacia su lugar en el para aeropuerto, fueron de los más numerosos en un momento siempre especial, pero que perdió gran parte de su impacto emotivo por la falta de público.

El cierre de la ceremonia fue el encendido del pebetero, que fue realizado al unísono por tres destacados deportistas paralímpicos japoneses como la jugadora de tenis en silla Yui Kamiji, el jugador de boccia Shunsuke Uchida y la haltera Karin Morisaki. La llama ya arde, ahora le toca a los deportistas españoles volar en busca de sus sueños.

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