Vértigo y gol: Marcos Llorente y Carlos Soler tiran la puerta de la selección española

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Raro es no ver a la selección española sufrir para llevarse un partido. Tras el batacazo ante Suecia que compromete y mucho la presencia de la Roja en el Mundial de 2022, ante Georgia no solo se ganó, sino que se hizo con una gran solvencia, algo importante para coger confianza de cara a los siguientes partidos, donde ya no hay margen de error.

Con el gol convertido en un problema recurrente para el equipo de Luis Enrique, por mucho que España fuera el equipo más goleador de la Eurocopa, la solución ofensiva ante los georgianos no llegó por medio de los delanteros sino con dos centrocampistas que destacan por su gran proyección ofensiva. Sin pólvora arriba, nada mejor que la ayuda de los jugadores del centro del campo.

Carlos Soler y Marcos Llorente fue la apuesta para jugar de interiores del técnico asturiano, y la jugada no pudo salir mejor. El valencianista y el atlético fueron los jugadores más destacados y entre los dos lograron que el partido quedara sentenciado antes de la llegada del descanso.

Carlos Soler vive su momento más dulce. El canterano che, de 24 años, cogió los galones del Valencia en el verano de 2020 con la salida de los Parejo, Rodrigo y compañía, y su buena temporada tuvo el premio de la llamada de la selección. Eso sí, fue solo como suplente por si había más casos de Covid en la convocatoria de la selección para la pasada Eurocopa.

En el inicio de esta campaña, su eclosión ha sido total. Ha marcado en los tres partidos de Liga con su equipo y su gran rendimiento le ha valido la llamada de Luis Enrique. Pero esta vez no para un rol secundario, sino como protagonista. Ha sido titular en los dos partidos de la Roja y en ambos ha mojado. Ante Georgia, no solo tuvo el premio del gol en una de sus mejores características, la llegada desde atrás. También fue el líder del mediocampo, el jugador sobre el que giró todo el juego del equipo. Su conexión con su compañero José Luis Gayà fue un quebradero de cabeza para el rival.

Que Marcos Llorente estuviera en el once inicial no supuso una sorpresa. Que fuera como interior, sí lo fue. Luis Enrique había contado hasta ahora con el polivalente jugador madrileño como lateral derecho, una posición que no es en la que mejor se desenvuelve. El colchonero cumple en ese puesto, pero el lunes quedó claro que donde mejor se le puede aprovechar es en el centro del campo.

Llorente fue una pesadilla constante para los georgianos. Su potencia le hizo ganar una y otra vez la banda derecha y desde ella llegaron dos de los goles de la Roja. En el segundo, una asistencia suya la aprovechó, precisamente, Carlos Soler. En el tercero, el que se benefició de su profundidad fue FerranTorres.

La duda ahora está en qué hará Luis Enrique en el partido de Kosovo, primero, y en los siguientes. La confianza de Lucho en Koke y Pedri –ahora de descanso– es total, pero Soler y Llorente llaman a la puerta con mucha fuerza.

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