Vinícius, el niño que nunca se rindió

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Tras marcar un gol de bandera, Vinícius se llevó el dedo al escudo de su camiseta blanca. Fue un mensaje, una reivindicación, un recordatorio de su profundo sentimiento por el club que defiende desde el verano de 2018.

No habían sido unos días sencillos para el brasileño, envuelto en diversos rumores que le colocaban como moneda de cambio en una operación que llevaría a Mbappé al Real Madrid este verano a cambio de Vinícius y un buen saco de millones de euros, entre 140 y 160 según diversas informaciones. ¿Su respuesta? El que sin duda ha sido su mejor partido como madridista, con dos golazos nada menos que en unos cuartos de final de la Champions ante todo un Liverpool. El primero, además, de bandera, una jugada solo al alcance de privilegiados físicos y técnicos, una acción en la que muchos vieron a Ronaldo Nazario.

Vinícius llevaba mucho tiempo esperando un partido como el que tuvo ante el Liverpool. Hace ya casi tres años que llegó al Real Madrid con la vitola de ser la gran promesa del fútbol brasileño a cambio de una fuerte cantidad, 45 millones de euros. Su juventud, 18 años recién cumplidos, hicieron que comenzara jugando en el filial blanco, pues Julen Lopetegui no confió en él. La llegada de Solari y las necesidades del equipo, muy necesitado de talento y gol tras la salida de Cristiano, le dieron las oportunidades que necesitaba, y pese a ser de los mejores del equipo, ya se adivinaban ciertas carencias de cara al gol que fueron pronto objeto de mofa por una buena parte de los aficionados, los madridistas incluidos.

Desde entonces, su trayectoria ha sido un camino de espinas. La llegada en el verano de Eden Hazard, fichaje estrella y multimillonario y que juega en su misma posición, le cerraba el paso. Cuando el belga estaba disponible, mandaba a Vini al banquillo, cuando se lesionaba (algo habitual), el brasileño saltaba al once.

La irregularidad fue la tónica de su segunda temporada, marcada con fallos increíbles ante la portería contraria objeto de más burlas de aficionados y en las siempre crueles redes sociales.

Él, sin embargo, nunca se rendía. Cuando estaba en su mejor momento, siendo decisivo en el Clásico ante el Barça del 1 de marzo de 2020, llegó la pandemia. De nuevo un frenazo a su proyección, pues a la vuelta del confinamiento, Hazard ya estaba recuperado y le restó protagonismo. Vinícius tuvo que ver todo el partido de vuelta ante el Manchester City desde la grada, sin tener ni un solo minuto pese la necesidad del Real Madrid de meter varios goles.

La temporada 2020/21 tampoco ha sido nada sencilla para Vinícius. El irregular comienzo de temporada del conjunto blanco le dejó de nuevo señalado, y una frase de Karim Benzema captada por una cámara en el vestuario del partido ante el Borussia Mönchengladbach fue otro duro palo para el brasileño. El delantero galo le dijo a Ferland Mendy una frase demoledora: «No juegues con él, juega contra nosotros».

Vinícius pasó de ser un habitual de los onces de Zidane en el inicio de la campaña a ocupar más tiempo en el banquillo pese a que Hazard estaba de nuevo lesionado. Seis suplencias seguidas en la Liga entre finales de diciembre y comienzos de 2021 demostraban la falta de confianza de Zidane y la afición blanca comenzó a perder la fe en Vini.

Las exhibiciones de Mbappé y Haaland en la Champions desataron los rumores sobre el posible fichaje de alguno de los dos por el Madrid. El conjunto blanco necesitaba un crack, una superestrella. Nadie se acordaba de Vinícius.

Ante el Atalanta, en la vuelta de los cuartos de final de la Champions, una jugada suya maravilló a todos. Como si fuera Maradona o Ronaldo, arrancó desde el centro del campo dejando atrás a varios rivales. Pero ante el portero, solo, con todo a favor, envió el balón fuera. Otro casi. Sergio Ramos, desesperado, se tiró al césped en el mediocampo.

Y entonces llegó el partido del Liverpool. El momento que todos esperan que sea un punto de inflexión en su carrera. No hubo errores, solo una exhibición de las que no se recordaban con la camiseta blanca de un delantero. «Te lo comes, Vini, te lo comes», dijo esta vez desde la grada Ramos. «La gente de fuera que hable. Yo sigo trabajando», dijo Vinícius tras el partido. «Trabajo mucho porque soñé con jugar en el Madrid». Ha sido su gran reivindicación, la mejor respuesta a los rumores sobre ese presunto trueque con Kylian Mbappé

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