Ya no hay memes con Vinícius: de discutido a nuevo ídolo del Bernabéu

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El madridismo tiene nuevo ídolo. Una nueva ilusión. Su nombre es Vinícius Jr y su explosión en este comienzo de temporada tuvo el domingo su momento álgido en la reapertura del Santiago Bernabéu con una actuación memorable culminada con una celebración abrazada a la afición que, polémicas sobre protocolos Covid aparte, quedará para el recuerdo.

El 12 de septiembre era la fecha elegida para el estreno de Mbappé con la camiseta blanca. La confianza de Florentino Pérez y de la planta noble en que el PSG acabaría aceptando alguna de las ofertas era total. Y la ilusión de la afición madridista se desbordó con el inicio de las negociaciones con el equipo parisino. Pero Catar es mucho Catar, el dinero no es lo más importante para ellos -lo tienen por castigo- y Kylian sigue una temporada más, al menos, jugando en París.

Habían pasado ya doce días desde la bajada a la realidad del ‘caso Mbappé’, y el madridismo parecía haberlo olvidado ya. La reapertura del Bernabéu, tras 560 días con el cierre echado por la pandemia, era motivo de alegría, por mucho que el coliseo presentara un aspecto algo desangelado, a medio hacer y con aparatosas estructuras de hierro para el futuro techo.

La buena primera parte del Celta y los groseros errores en defensa del Real Madrid ocasionaron un cierto nerviosismo, con los celestes por delante en el marcador al paso por vestuarios, pero incluso entonces se vislumbraba un gran Vinícius. Atrevido y descarado como en él siempre ha sido habitual, pero a la vez más preciso y con más pausa. Fue una auténtica pesadilla para la zaga viguesa y especialmente para el lateral Hugo Mallo.

Y fue tras el paso por vestuarios cuando llegó la consagración definitiva de Vinícius, el inicio de lo que apunta a una historia de amor con el Bernabéu, olvidado ya todo el pasado. Un perfecto balón al espacio le dejó con metros por delante para avanzar y plantarse solo ante el portero rival. Hace unos años, o unos meses, es más que probable que se hubiera precipitado, que hubiera tomado una decisión equivocada fruto de las prisas y la presión. El domingo, no. Frenó, levantó la cabeza, vio el hueco y disparó raso, con temple, al fondo de la red.

Su celebración provocó el éxtasis en la afición. Se acercó a un sector del público y se abrazó con quien pudo como el nuevo mesías madridista. Se olvidó de todos los protocolos Covid, en su cabeza no existía en ese momento más que su consagración. Era, por cierto, su cuarto gol esta temporada en cuatro partidos.

Por si alguien piensa que lo ocurrido fue más fruto de la casualidad que otra cosa -ya se dijo lo mismo cuando le marcó un golazo al Levante-, el remate a su partido llegó a poco del final. En un contragolpe, se frenó en el área y encaró a dos defensas. El tiempo se paró mientras Vini decidía que hacer. Se fue de ambos y acabó derribado. Su conversación con Benzema, con el galo queriendo cederle el penalti por su gran jugada y el brasileño insistiendo en que fuera Karim para completar un hat-trick, habla a la perfección del respeto que se ha ganado el todavía jovencísimo jugador.

“Juega contra nosotros”, le dijo Benzema a Mendy hace apenas 10 meses en un partido a vida o muerte de Champions ante el Borussia Monchengladbach. Ahora, es la gran esperanza del madridismo y Karim le habla como un igual. La película ha cambiado radicalmente para Vini.

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